viernes 11 de septiembre de 2009

Una breve historia del Partido de las Panteras Negras y su lugar en el Movimiento de Liberación Negro - Por Sundiata Acoli


El Partido de las Panteras Negras para la Autodefensa fue fundado en octubre de 1966 en Oakland, California por Huey P. Newton y Bobby Seale. El nombre fue abreviado a el Partido de las Panteras Negras (BPP) y se comenzó a extender hacía el este a través de las colonias urbanas de ghettos negros de un extremo a otro del país.

En el verano de 1968, David Brothers estableció una rama del BPP en Brooklyn, Nueva York, y unos pocos meses después Lumumba Shakur fundó una rama en Harlem, Nueva York. Yo me uní al BPP de Harlem en otoño de 1968 y serví como oficial de finanzas hasta ser arrestado el 2 de abril de 1969 en el caso de conspiración de los 21 Panteras, que fue el pistoletazo de salida para el ataque a escala nacional del gobierno contra el BPP. Moviéndose hacia el oeste, los Departamentos de Policía de cada ciudad llevaron a cabo redadas militares en las oficinas y casas del BPP en Philadelphia, Chicago, Newark, Omaha, Denver, New Haven, San Diego, Los Angeles, y otras ciudades, asesinando a algunos Panteras y arrestado a otros.

Después de que yo y otros de los 21 Panteras fuésemos encarcelados durante dos años a espera de juicio, fuimos absueltos de todos los cargos y puestos en libertad. La mayoría de nosotros volvimos a la comunidad y al BPP pero por aquel entonces COINTELPRO había pasado factura. En el BPP se extendía la disensión, tanto interna como externa. Los conflictos internos, divisiones, intrigas, y la paranoia se habían arraigado tanto que finalmente la mayoría de los miembros se distanciaron o fueron expulsados. Algunos continuaron la lucha en otros frentes y otros fundamentalmente se sosegaron por completo. El BPP continuó cojeando varios años mas, luego murió de lo que pareció ser una muerte natural.

La historia será la jueza final del lugar que ocupa el BPP en el Movimiento de Liberación Negro (BLM). Pero en estos tiempos agitados, los africanos de Estados Unidos necesitan investigar tanto los aspectos positivos como los negativos de la historia del BPP a fin de aprender de aquellas lecciones que ya han sido pagadas con sangre. En particular, necesitamos aprender las razones del rápido ascenso del BPP a la prominencia, la razón de su habilidad para mover a tantos africanos y a personas de otras nacionalidades, y la razón de su desaparición durante su breve estancia entre la escena americana. No es posible en este breve artículo, en este pequeño diario, proporcionar mucho de lo que es necesario, así que se limitará a señalar algunos de los aspectos principales de las contribuciones positivas y negativas del BPP al Movimiento de Liberación Negro.

Los aspectos positivos de las contribuciones del Partido de las Panteras Negras

1. Autodefensa: Esta es una de las áreas fundamentales con las que el BPP ha contribuido al Movimiento de Liberación Negro. Es también una de las cuestiones fundamentales que diferencia al BPP de la mayoría de organizaciones negras que le preceden y la cual atrajo miembros (particularmente la juventud), apoyo de masas y multitud de seguidores. El concepto no es solamente sólido, sino también de sentido común. Pero debe ser implementado correctamente, de lo contrario puede resultar más perjudicial que beneficioso. Las políticas de autodefensa del BPP necesitan ser analizadas bajo esta luz por las organizaciones africanas de la actualidad. Toda la historia demuestra que este gobierno aportará su poder policial y militar para presionar a cualquier grupo que verdaderamente busque liberar a los africanos. Cualquier organización negra “libertadora” que ignore la autodefensa lo hace bajo su propia responsabilidad.

2. Ideología nacionalista revolucionaria: El BPP era una organización nacionalista. Su principal objetivo era la liberación nacional de los africanos en los Estados Unidos, y restringía su militancia solamente a los negros. También era revolucionaria. Las teorías y prácticas del BPP estaban basadas en los principios socialistas. Era anticapitalista y luchaba por una revolución de la sociedad estadounidense. A nivel nacional, diseminamos ampliamente programas socialistas de base para las masas africanas. Internacionalmente, se proporcionó a los africanos de los Estados Unidos una amplia comprensión de nuestra relación con el continente africano, las naciones africanas independientes en emergencia, las naciones del Tercer Mundo, las naciones socialistas, y todos los movimientos de liberación nacional asociados a estas naciones. La idea era dar un punto de vista más concreto a la ideología que se proporcionaba a los africanos aquí y al análisis del mundo. Hasta ese momento, la mayor parte del análisis negro del mundo, y de la sociedad en la que vivimos, estaba basado en hacernos aceptables para la sociedad Blanca, demostrando a los Blancos que éramos humanos, demostrando a los Blancos que estábamos preparados para la igualdad, probando que éramos iguales que los Blancos, desmintiendo las ideas racistas mantenidas por los Blancos, luchando por la integración o por la igualdad de estatus con los blancos, teorías de “amar al enemigo”, “odiar al enemigo”, espectrismo, y otras imágenes borrosas de cómo funcionaba el mundo real.

3. Técnicas de organización de masas: Otra cuestión fundamental que atrajo al BPP tanto miembros como apoyo popular fue su política de “servir al pueblo”. Se trataba de una política de acercarse a las masas, vivir junto a ellas, compartir sus problemas, y organizarlas para implementar sus propias soluciones a los problemas diarios que les concernían de forma importante. Organizando e implementando los deseos de las masas, el BPP organizó programas comunitarios que iban desde desayunos gratuitos para los niños, a clínicas sanitarias gratuitas, a huelgas de alquiler buscando que los inquilinos se hiciesen propietarios de sus edificios, a Escuelas de Liberación para escolares graduados, a campañas de ropa gratuita, a campañas de control comunitario de las escuelas, control comunitario de la policía, y campañas para parar las drogas, los crímenes y los asesinatos y la brutalidad de la policía en varias de las colonias negras de toda América. Por estas razones, y otras, la influencia del BPP hizo que su número de miembros, por aquel entonces, se ampliase de forma considerable. No solamente se educaba acerca de la autosuficiencia mediante los programas del BPP, pero años más tarde el gobierno estableció programas similares como pueden ser desayunos gratuitos en las escuelas, ampliar la cobertura de asistencia sanitaria para mayores de 65 años y facilitar los cuidados diarios, y liberalizar los procedimientos legales para los desalojos de inquilinos de las casas de acogida para pobres, en parte, sino principalmente, para extinguir la memoria de los programas previos del BPP y del principio de autosuficiencia.

4. La práctica de la igualdad de las mujeres: Otra contribución positiva del BPP fue su defensa y práctica de la igualdad de las mujeres en todos los niveles de la organización y en la sociedad misma. Esto sucedió en una época en la que la mayoría de las organizaciones Nacionalistas Negras exigían que el lugar de la mujer estuviese en el hogar y/o un paso detrás del hombre negro, y en una época en la que el país al completo mantenía un gran debate acerca de la cuestión de la liberación de las mujeres.

5. Técnicas de propaganda: El BPP hizo importantes contribuciones al arte de la propaganda. Era bastante experto en expandir su mensaje e ideas a través de su periódico The Black Panther, mítines de masas, giras de charlas, eslóganes, carteles, panfletos, dibujos, chapas, símbolos (por ejemplo, el puño cerrado), graffitis, juicios políticos e incluso funerales. El BPP también expandió sus ideas a través de un uso muy habilidoso de la televisión de la clase dirigente, la radio, y los medios impresos. Una indicación singular, aunque existen otras, de la efectividad de las técnicas de propaganda del BPP es que incluso hoy en día, más de una década después, gran parte de los programas que se emiten en televisión son “historias de policías” y muchos de los papeles disponibles para actores negros están limitados a los papeles de policía. Mucho de esto tiene que ver con el proceso global de seguir intentado rehabilitar la imagen de la policía después de su devastadora exposición durante la era de los Panteras, y para evitar que el verdadero papel de la policía en esta sociedad sea descubierto de nuevo.

Los aspectos negativos de las contribuciones del Partido de las Panteras Negras

1. Líderes corruptos: COINTELPRO finalmente intimidó y corrompió a los tres máximos líderes del BPP: Huey P. Newton, Bobby Seale y Eldridge Cleaver. Cada uno, a su manera, cedió ante las presiones y comenzó a actuar de una manera que estaba deliberadamente diseñada para destruir el BPP, y desilusionó no solamente a los miembros del Partido sino también a los africanos en América durante años. Las esperanzas de COINTELPRO eran que los africanos en América estuviesen tan desilusionados que nunca más confiasen o siguiesen a ningún líder u organización africana que defendiese soluciones reales a la opresión negra.

2. Combinar legalidad y clandestinidad: Este fue uno de los errores estructurales más serios del BPP. Los miembros del Partido que funcionaban abiertamente en las oficinas del BPP, o se organizaban abiertamente en la comunidad, durante el día, podían ser, seguramente, las mismas personas que llevaban acabo operaciones armadas durante la noche. Esto proporcionó a la policía una excusa conveniente con la que hacer redadas en una o todas las oficinas del BPP, o en las casas de sus miembros, bajo el pretexto de que estaban buscando sospechosos, fugitivos, armas, y/o explosivos. También arrastró al BPP a tomar la postura inganable de realizar una defensa estacionaria de las oficinas. Tuvo que haber existido una clara separación entre el Partido en la legalidad y el aparato armado clandestino. Además, unas pequeñas fuerzas militares nunca debieron adoptar, como una táctica general, la posición de realizar defensas estacionarias de las oficinas, casas, edificios, etc.

3. Capacidades retóricas excesivas: Aunque el BPP era experto en el arte de la propaganda y hacía un muy buen uso tanto de sus medios como los de la clase dirigente, demasiados Panteras seguían cayendo en el hábito de hacer declaraciones bulliciosas en los medios públicos, o “marcarse faroles” sin pensar en las consecuencias. Finalmente, no volvieron a ser tomados en serio. La prensa, algunos de los cuales eran policías, a menudo solo tenían que pegar un micrófono bajo la nariz de un Pantera para hacer que el o ella empezase a soltar su retórica. Esto, a menudo, caía en las manos de aquellos que solamente estaban buscando material calumnioso para emitir o posible información de inteligencia para la policía.

4. Tendencias lumpen: Se puede decir con seguridad que el mayor segmento de los miembros del BPP de Nueva York (y probablemente de toda la nación) eran trabajadores empleados en trabajos cotidianos. Otros segmentos de la afiliación eran semi-proletarios, estudiantes, jóvenes y lumpen-proletarios. Las tendencias lumpen de algunos de los miembros eran las que los medios de comunicación de la clase dirigente (y algunos miembros del partido) emitían mayoritariamente. Las tendencias lumpen están asociadas a la falta de disciplina, un uso abundante de alcohol, marihuana, y de maldiciones de dudosa moralidad sexual, una mentalidad criminal y acciones imprudentes. Estas tendencias en algunos miembros del Partido proporcionaron a los medios de comunicación mejores oportunidades para difamarlos de las que hubiesen tenido de otra manera, lo que desviaba la atención del público de la mayoría del trabajo positivo hecho por el BPP.

5. Dogmatismo: El éxito precoz hizo que algunos Panteras se sintiesen como si fuesen los únicos poseedores de la verdad absoluta. Algunos se volvieron arrogantes y dogmáticos en su trato con otros miembros del Partido, con otras organizaciones e incluso con la comunidad. Esto disgusto a la gente.

6. Fracasar en la Organización de Fundaciones Económicas en la Comunidad: El BPP predicaba políticas socialistas. Eran anticapitalistas y esto distorsionaba su concepto de construir fundaciones económicas en la comunidad. Solían dar la impresión de que dedicarse a cualquier empresa de negocios era introducirse en el capitalismo y frecuentemente miraban con desdén a la gente que tenía pequeños negocios en la comunidad. En consecuencia, el BPP construyo unos pocos negocios que generaron otros ingresos a parte del periódico de los Panteras Negras, o que pudieron proporcionar autoempleo para sus miembros y para la gente de la comunidad. El BPP erró al no animar a la comunidad negra a levantar sus propios negocios por medio de la construcción de una fundación económica independiente que pudo quebrar el control de “intrusos” en la economía de la comunidad negra, y trasladarlo hacía una autosuficiencia económica.

7. Mentalidad televisiva: Los sesenta fueron una época de grandes cambios. Un sector importante de la población de EEUU se dedicó a la lucha de masas. La liberación negra, los nativos americanos, puertorriqueños, asiáticos, chicanos, el antibelicismo, los revolucionarios blancos, y la liberación de la mujer, eran movimientos que se estaban produciendo más o menos simultáneamente durante esta época. Parecía que estos considerables cambios provocasen que algunos Panteras pensaran que una toma del poder estatal era inminente o que una lucha revolucionaria tenía el ritmo veloz de un programa de televisión. Es decir, se pone en funcionamiento a las 9 p.m., llega a su punto culminante a las 9:45 p.m., y cerca de las 9:55 p.m. ¡victoria! Todo a tiempo para hacer el noticiario de las 10. Cuando no sucedió nada de eso después de unos pocos años, es decir, que los africanos seguían sin ser libres en los EEUU, no se produjo ninguna revolución, y aún peor, el BPP se encontraba en todas partes a la defensiva, soportando perdidas y plagado de disensiones, muchos miembros se fueron desmoralizando, desilusionando, y alejándose o volviendo a sus viejas formas de vida. No estaban preparados psicológicamente para una larga lucha. En retrospectiva, parece que el BPP no hizo lo suficiente para arrancar de raíz esta mentalidad televisiva que tenían algunos de sus miembros, pero sí lo consiguió con otros, lo que es un aspecto a considerar.

Aunque el BPP cometió graves errores, también obtuvo una considerable cantidad de éxitos e hizo varias contribuciones importantes al Movimiento de Liberación Negro. El juicio final de la historia puede mostrar de forma clara que a su manera el BPP añadió a la Agenda Negra el ingrediente final necesario para alcanzar la verdadera liberación: la lucha armada y que esta se trataba del punto de inflexión que en última instancia situaría al Movimiento de Liberación Negro en el camino definitivo a la victoria.

Sundiata Acoli

Sundiata Acoli nació el 14 de enero de 1937 en Decatour (Texas). Estudio matematicas en Vernon (Texas) y trabajo durante 15 años en empresas orientadas a la informática. En 1964 participó en el registro de votantes de Mississippi. En el año 1968 se unió al Partido de las Panteras Negras de Harlem y ejerció como oficial de finanzas hasta que fue arrestado durante la "conspiración contra los 21 Panteras" por lo que paso dos años en prisión hasta ser puesto en libertad. Tras el fin del BPP formo parte del Ejercito de Liberación Negro (Black Liberation Army, BLA). En 1973 unos agentes de policía tendieron una emboscada al coche en el que se encontraba junto a otros miembros del BLA. Un compañero, Zayd Shakur, murió y otra compañera, Assata Shakur, resulto herida y detenida. Un agente de policía fue herido y otro cayó muerto. Sundiata Acoli fue condenado a cadena perpetua y, en la actualidad, todavía se encuentra prisionero en una prisión de maxima seguridad de Estados Unidos.

Texto original en ingles: www.sundiataacoli.org

* última revisión: 19/09/09
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martes 1 de septiembre de 2009

SDS/WUO (Estudiantes por una Sociedad Democrática y la Organización Weather Underground) - Por David Gilbert

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Introducción


Estudiamos el pasado para sacar lecciones que nos ayuden a liberar el futuro. Los jóvenes activistas de hoy en día deben de ser elogiados por mostrar mucho más interés en aprender de movimientos anteriores que mi generación de los años 60. Aun así, quiero alertaros de dos errores característicos que se dan en tales estudios.

1 - Al mirar con atención a las revoluciones victoriosas de otros países, aplicamos lecciones mecánicamente a partir de niveles más avanzados a nuestro propio estado embrionario.

2 - Al examinar las antiguas luchas de los Estados Unidos, vemos los errores sobre todo como el resultado de ideas erróneas en la mente de los líderes del momento. Implícitamente, de esta manera nos congratularíamos por ser personas sobresalientes que, naturalmente, hubiesen tenido más principios y hubiesen sido más inteligentes. Esta manera de enfocarlo subestima las fuerzas materiales –al igual que la profunda supremacía blanca o los poderes represivos del Estado - lo que provocara repetir los mismos errores.

Esta breve historia de dos partes no es minuciosa ni definitiva. Esta escrita por un participante de la misma y un guerrillero, con el objetivo de contribuir a las luchas de hoy en día.

Estudiantes por una Sociedad Democrática

Durante la década de 1960 los Estados Unidos estaban siendo agitados con extensas y tumultuosas protestas. SDS era la organización en el corazón del movimiento radical entre la que se encontraban predominantemente los estudiantes universitarios blancos. Arrastró una especial vitalidad de su estrecha relación con el Comité de Coordinación de Estudiantes No Violentos (SNCC, Student Nonviolent Coordinating Committee), el principal grupo militante de los derechos humanos de la juventud negra que estaba haciendo la mayor parte del trabajo de campo en el Sur. SDS también se convirtió en una de las cabezas más visibles de lo que acabaría siendo un movimiento masivo contra la guerra en Vietnam organizando la primera manifestación nacional el 17 de Abril de 1965. Por aquel entonces, era insólito cuestionar la “política exterior” de “nuestro” gobierno, así que solamente por hacer un llamamiento con ese motivo ya se trataba de una protesta radical, y que acudieran 20,000 personas fue bastante impresionante. El trabajo para esa manifestación también condujo a una ruptura definida por parte de una de las organizaciones padre del SDS, la Liga por una Democracia Industrial (LID, League for Industrial Democracy), cuando desobedecimos sus ordenes de excluir a los comunistas.

SDS, fundada en 1960, recibió su primera definición por parte de la Declaración de Port Huron de 1962. El concepto fundamental era el de la democracia participativa: Más allá de elegir líderes, la gente tenía que participar directamente en los debates y las decisiones que afectaban a sus vidas, incluso en la esfera económica. Las cuestiones que se impusieron fueron el movimiento por los derechos civiles y la paz (en oposición a la guerra fría y a las bombas nucleares). El primer trabajo definido de SDS, junto con su alianza con el SNCC, fue el Proyecto de Acción e Investigación Económica (ERAP). Los estudiantes se fueron a vivir a comunidades pobres para “construir un movimiento interracial de los pobres”. A pesar de que el éxito de la organización fue limitado, la experiencia fue profunda.

SDS hervía con una vitalidad juvenil. La mayoría de nosotros rechazábamos tanto el acoso a los comunistas como el modelo soviético de “socialismo”. En nuestras convenciones ondeaban banderas rojas (comunistas) y negras (anarquistas). Intentábamos aplicar una democracia participativa a nuestra organización, con variedad de resultados. Cuestionarse la jerarquía fue liberador, incluso aunque a menudo fuese caótico e ineficiente. Pero había un verdadero problema con “la tiranía de la estructuralidad”, cuando las decisiones eran tomadas de manera informal así como irresponsablemente.

La intensificación de la guerra de Vietnam y el drástico avance del SNCC, en el verano de 1966, a partir de los derechos civiles hacía el poder negro plantearon nuevos desafíos y dieron lugar a cierta tensión entre la vieja guardia, absorbidos por ERAT, y los jóvenes militantes recién llegados. SDS no estaba preparada para la rápida expansión del movimiento contra la guerra, pero aportó una presencia militante y radical dentro de una coalición mucho más extensa. Ingenuamente, SDS continuaba definiendo el sistema como un “liberalismo corporativo” mientras nosotros luchábamos por unir nuestro ímpetu antirracista y antibelicista con una crítica económica.

Cuando el Partido de las Panteras Negras (Black Panther Party) hizo su aparición en la escena nacional el impacto fue electrizante. Se armaron en defensa propia para proteger a sus comunidades de la brutalidad policial y a sus programas comunitarios de autoayuda (desayunos gratis para los colegiales, clínicas gratuitas, escuelas gratuitas) proporcionando un ejemplo vivo de nacionalismo revolucionario y autodeterminación para los oprimidos. Muchos otros grupos nacionalistas revolucionarios, todos aplicando las lecciones de Malcolm X, surgieron durante este periodo. Al mismo tiempo, fueron publicadas las primeras fotos de niños vietnamitas siendo bombardeados con bombas de Napalm estadounidenses – lo que nos volvió locos por parar la guerra. El lema de SDS se convirtió en “de la protesta a la resistencia”, enfocado hacía la resistencia militante.

Mientras tanto, la inspiración del movimiento por los derechos civiles, el trabajo enérgico y clave de las mujeres dentro de el, y los problemas con el sexismo dentro de la izquierda, condujeron a un renacimiento de la liberación de las mujeres. Uno de esos ejemplos fue el primer taller de SDS dedicado totalmente a las mujeres en nuestra sexta convención nacional. El aire crujía con la energía y creatividad que generaban las mujeres. Pero su informe para el plenario tuvo una acogida estridente – incluyendo abucheos y aviones de papel – por parte de muchos hombres de SDS. Ya que había habido poca tradición de lucha, no es sorprendente que los hombres siguiesen siendo bastante sexistas, aunque aquella hostilidad descarada era vergonzosa en una organización que se sentía orgullosa de estar siempre del lado de los oprimidos. Aquella debacle fue un ejemplo de los problemas que empujaron a muchas mujeres a abandonar la “izquierda” y contribuyo a una tensión desafortunada entre el antiimperialismo y el feminismo, algo que debilito a ambos. Muchas mujeres con principios –fortalecidas por el ejemplo y el liderazgo, habitualmente no reconocidos, de las mujeres de color - continuaron luchando en los dos frentes, pero hacerlo les costó un esfuerzo amazónico.

Un punto álgido de la lucha se divisó en 1968, con la impactante Ofensiva Tet vietnamita y las cerca de cien insurrecciones de los guetos de Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King Jr. Estos sucesos inspiraron que SDS impulsase las huelgas de estudiantes que cerraron decenas de universidades. Empezamos a nombrar y a analizar el sistema como “imperialismo”. La consigna del Che Guevara “2, 3, muchos Vietnams” indicaba como un coloso puede agotarse y finalmente ser derrotado. La rebelión negra estuvo acompañada del aumento del número de militantes de los Nativos americanos, Chicanos, Puertorriqueños y Asiáticos en los Estados Unidos.

La respuesta del gobierno fue una fiera campaña de trastorno y violencia, llamada COINTELPRO, con un programa contrainsurgente (mirar Agentes de la Represión de Ward Churchill y Jim Vander Wall). Más de treinta Panteras fueron asesinados entre 1968 y 1971, y más de mil fueron encarcelados. Muchos otros grupos y activistas también fueron atacados. A pesar de que ese nivel represivo no se usaba generalmente contra los blancos, sufrimos acosos, arrestos y la amenaza de reclutamiento en tiempos de guerra. Todavía más importante, nosotros nos identificábamos con los Panteras y habíamos prometido resistir a su lado. A pesar de lo rápido que había crecido el movimiento, seguíamos siendo una diminuta minoría dentro de la América blanca. Empezamos a pensar que todo lo que se necesitaba era “agitar la conciencia moral de América”. Ahora estábamos enfrentándonos al gobierno más poderoso de la historia mundial.

Bajo esta tremenda presión, SDS sufrió una ruptura a lo largo de la línea de fallas que cimienta la supremacía blanca en los Estados Unidos: entre el deseo de una posible base mayoritaria entre los americanos blancos y la exigente necesidad de una solidaridad militante con los negros y otras luchas en el tercer mundo. Un bando (apelando a un Marxismo Eurocentrista) decía que la revolución solo podía ser obra de la clase trabajadora, y usaba eso como coartada de izquierdas para evitar tener que luchar al lado de Vietnam y los Panteras, afirmando que “todo nacionalismo es reaccionario”. El otro bando (inspirado por la dirección marxista de las luchas del tercer mundo), justamente, vio en la solidaridad con la liberación nacional una prioridad para cualquier movimiento revolucionario que quisiese ser reconocido como tal. Sin embargo, abandonamos erróneamente cualquier intento de organizar a cantidades importantes de gente blanca, lo que también limitaba nuestra base para un activismo antirracista.

Mientras la ruptura hacía sonar la sirena de un autentico dilema, existió una oportunidad – aunque, desde luego, hubiese sido difícil de conseguir – para construir un movimiento extenso y que tuviese una mayor base obrera sin tener que hacer el juego a las tradiciones racistas de los sindicatos. Esa estrategia hubiese supuesto poner en contacto a la creciente rebelión de la juventud con las políticas antiimperialistas, al igual que aliarse con el movimiento de mujeres emergente.

Estábamos demasiado abrumados con descarnados desafíos a vida o muerte, mezclados con nuestra propia inexperiencia y debilidades, para implementar esa estrategia en la práctica. SDS se escindió en el año 1969/70. Un resultado fue la aparición de una serie de organizaciones que más o menos reproducían el tradicional oportunismo de izquierdas para con la clase trabajadora blanca. Otro resultado fue la Organización Weather Underground (WUO), un grupo sin precedentes, aunque seriamente imperfecto, que cumplió seis años de acciones armadas en solidaridad con las luchas de liberación nacional.

Organización Weather Underground

En una sociedad donde todas y cada una de las películas y programas de televisión muestran que el FBI “siempre consigue detener al culpable”, la Organización Weather Underground eludió ser capturada y se sostuvo llevando a cabo acciones armadas durante seis años. En la Amerika de la supremacía blanca, donde históricamente casi todos los movimientos radicales prometedores que surgían entre los blancos (populismo, sufragio femenino, sindicalismo) se mostraban comprometidos con el racismo, WUO fue mejor, y como mínimo, conocida por su solidaridad con la liberación nacional. En un mundo donde gobiernos “legitimados” bombardeaban aldeas y asesinaban activistas y se desprestigiaba a cualquier resistencia armada como “terrorista”, WUO llevó a cabo más de veinte atentados contra la violencia de gobiernos y corporaciones sin haber matado a nadie o como mucho habiendo hecho algunos rasguños a un civil.

El trampolín para estos avances fue el contexto histórico. Las décadas de los 60 y los 70 no tuvieron precedente en la historia mundial por la cantidad de revoluciones que se produjeron en un corto periodo de tiempo, como los movimientos de liberación nacional en Asia, África y Latino América para acabar con colonialismo y el neocolonialismo; era también el momento álgido de la lucha de los negros y de otras luchas del tercer mundo en el interior de los Estados Unidos. Estos eventos impulsaron el crecimiento del radicalismo dentro de la gente blanca. WUO no se formo como una conspiración reducida sino todo lo contrario, fue el punto central dentro de la creciente oleada de militancia antibelicista, como los incendios de miles de edificios militares y sucursales del banco de América o como los miles de personas que participaban en las manifestaciones donde se rompían cristaleras del gobierno, se desbarataban reuniones de peces gordos y se resistía a los arrestos.

Los excitantes avances de la Organización Weather Underground coexistieron con costosos errores. El primero y más evidente se produjo durante los primeros seis meses (de finales del 69 a principios de los 70), mientras todavía permanecíamos en la legalidad: nuestra escalofriante e inexcusable glorificación de la violencia, que contradecía seriamente la base humanista de nuestras políticas y militancia. De ese modo, entregamos una munición efectiva para todos aquellos que querían desacreditar nuestra prioridad con las luchas del tercer mundo y nuestro paso hacía la lucha armada. Hasta ahora, casi toda la “historia” que se ha escrito sobre WUO ha tenido la costumbre de hacer pasar a aquellos primeros seis meses como si fuese la historia al completo, sin fijarse en nuestra corrección de aquel error y en los siguientes seis años de acción antiimperialista sólida y humana.

En mi opinión, la base para nuestra primera aberración fue la crisis a vida o muerte que dividió SDS. Éramos chavales blancos de clase media que – presenciando los bombardeos exhaustivos en Vietnam y el asesinato de Panteras Negras que admirábamos – nos sentíamos obligados a dar el salto a la lucha armada. En vez de admitir nuestro miedo e inexperiencia y desarrollar una estrategia transitoria apropiada, nos preparamos psíquicamente glorificando la violencia y con desafíos machistas sobre la valentía personal de cada uno. Este frenesí estuvo acompañado por dos errores básicos que estaban relacionados: 1) Sectarismo – un mordaz desprecio a todo aquel que no ayudase directamente a la lucha armada (El sectarismo era mutuo para la mayoría de la izquierda blanca que con vehemencia buscaba desacreditar la lucha armada). 2) Militarismo – hacer que las hazañas militares y la osadía del grupo fueran más importantes que los principios políticos y la necesidad de construir un movimiento en todos los niveles.

Los pecados de comisión de la muerte prematura de WUO eran absolutamente obvios. La terrible pasividad de la mayoría de la izquierda blanca ante los primeros ataques a los Panteras Negras le dio al gobierno la señal de que no tendría que enfrentarse a unos extensos costes políticos al comenzar a desarrollar completamente la campaña COINTELPRO, que mataría a veintenas y encarcelaría a miles de activistas negros, nativos y latinos.

El militarismo de WUO culminó el 3-6-70 cuando un desesperado esfuerzo por hacer una bomba, que incluía armas antipersonales, terminó con una explosión accidental en un piso franco (conocido como la explosión de Townhouse) que acabó con la vida de tres de nuestros jóvenes y estupendos camaradas. Esta tragedia desencadenó una intensa lucha interna que derivó en un cambio cualitativo hacía un uso de la lucha armada más integrado en ayudar a movilizar y radicalizar una potente base de masas entre la juventud blanca. Solamente dos meses después, la gente joven se hecho a la calle con la fuerza de más de un millón de personas en una respuesta iracunda al asesinato de cuatro manifestantes antibelicistas por parte del Estado en la Universidad de Kent State, y se llevaron a cabo huelgas estudiantiles en cerca de mil campus de un extremo a otro de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, la extrema necesidad de una dirección antirracista se revelaba de forma dolorosa al no poder responder de una manera similar cuando la policía mato a dos estudiantes negros en Jackson State.

La superación del militarismo en WUO no puso mágicamente todo en un perfecto equilibrio. Aunque era correcto ver una base con potencial en la cultura juvenil, repetimos rápidamente los típicos errores basados en la supremacía blanca. Por ejemplo: 1) Nuestra escasa ayuda material a grupos armados negros, latinos y nativos (incluso en la clandestinidad, los blancos teníamos muchos mejores accesos a recursos y estábamos menos expuestos al hostigamiento aleatorio de la policía); 2) Para dirigirnos a la juventud blanca, aprobábamos las “drogas blandas” (hachís y LSD), con una mínima apreciación de las drogas como una forma de guerra química contra los ghettos y los barrios; 3) Erramos al responder a la crítica bastante constructiva sobre nuestro desliz inicial a cerca de las drogas y la militancia que nos hicieron los 21 Panteras; 4) Hubo momentos posteriores de tremenda pasividad, como durante la ocupación nativo americana de Wounded Knee en 1973 y el posterior asedio gubernamental del poblado.

No es sorprendente que otros de nuestros puntos débiles internos estuvieran basados en el sexismo, la heterosexualidad y la clase. La participación de las mujeres y su porcentaje de liderazgo eran muy altos, pero en la práctica, una mujer debía formar parte de una pareja heterosexual para ser una líder importante. Teníamos un pequeño programa a cerca de la liberación de la mujer, y erramos al no ser capaces de hacer un serio esfuerzo para formar una necesaria alianza entre antiimperialismo y feminismo. Las luchas internas sobre sexismo fueron muy inadecuadas, lo cual encaja con el hecho de que formábamos parte de una cultura homofóbica. Mientras muchos camaradas gays y lesbianas tuvieron la fortaleza de declararse homosexuales mientras estábamos en la clandestinidad, no había ningún espacio real para una cultura L/G declarada; No se declararon homosexuales para hacerse con posiciones de liderazgo; y nosotros no teníamos un programa político a cerca de las cuestiones L/G. De forma similar, nuestro origen de clase media significó que hicimos un escaso trabajo para acceder a sectores de la juventud que pertenecían a la clase obrera.

Existían problemas de relaciones en nuestra vida interna. Adoptamos la teoría del centralismo democrático; pero en la práctica, la organización era bastante jerárquica. Los líderes tendieron a convertirse en manipuladores e impositivos, mientras que los cuadros tendían a congraciarse con ellos. Las críticas y las auto-críticas se usaban para completar maniobras para llegar al poder en vez de usarse para la construcción personal. Aunque para sobrevivir era clave una organización fuerte (y los fugitivos solitarios tienen que pasar por situaciones mucho más difíciles), aquella realidad hizo del ostracismo social un duro golpe para los disidentes políticos. Hasta donde yo sé, sigue sin existir un modelo lo bastante claro y fructuoso para que las dos necesidades críticas que dan lugar a un proceso democrático interno de forma completa y una estrecha disciplina para luchar contra un Estado implacable se puedan combinar.

Para mí, una lección crucial es que los activistas deben enfrentarse conscientemente contra la poderosa atracción del ego que nos puede llevar a poner nuestra posición y liderazgo por encima de los intereses y el poder de los oprimidos. Organizativamente, necesitamos esforzarnos para vivir nuestras ideas políticas – antirracismo, feminismo, democracia, humanismo – en nuestras relaciones personales.

A pesar de estos importantes puntos débiles, seis años de imponente éxito fueron el resultado que se obtuvo al llevar a la práctica lo que era correcto del antiimperialismo. Al contrario de las mistificaciones de las películas de espionaje que solo se basan en sofisticadas técnicas y tecnología, nuestra supervivencia en la clandestinidad estaba basada en el apoyo popular por parte de la juventud radical y del movimiento contra la guerra. Esa fue la clave para solucionar necesidades como la obtención de Documentos de Identidad, dinero y pisos francos. Hubo momentos en los que sentimos el aliento del FBI en nuestras nucas, pero el apoyo popular significaba que la información que fluía para las guerrillas se mantuviese alejada del Estado.

Nuestro escenario de lucha era la “propaganda armada”, con ninguna ilusión de enfrentarnos al poder militar todavía. En lugar de eso, los propósitos de las acciones eran: 1) Extraer parte del calor represivo que se concentraba en el movimiento negro, nativo y latino, 2) Crear un ejemplo de liderazgo político de solidaridad blanca con la liberación nacional, 3) Educar acerca de cuestiones políticas importantes, 4) Identificar a las instituciones más responsables de la opresión, 5) Alentar al resto de personas a intensificar su activismo a pesar de la represión estatal. También proporcionábamos ejemplos de lucha no-armada (por ejemplo, pintadas con spray), buscando el dialogo con el movimiento en la legalidad escribiendo y leyendo respuestas en periódicos radicales, e incluso desarrollando nuestra propia tienda de impresión en la clandestinidad. Escribimos y publicamos el libro Praire Fire, un manifiesto bien desarrollado sobre las políticas del antiimperialismo revolucionario.

Los más de veinte atentados de WUO incluyeron el edificio del Capitolio después de que los Estados Unidos expandiesen la guerra en Indochina al invadir Laos en Febrero de 1971; las oficinas centrales de la prisión de Nueva York después de la masacre de Attica en Septiembre de 1971; y la Compañía Kennecott Copper en el aniversario del sangriento golpe de estado contra la democracia en Chile de 1973. Cada acción era acompañada de un comunicado muy razonado expresando las cuestiones políticas. Mientras no hubiese un 100% de garantías, nos pusimos la máxima prioridad de evitar victimas civiles, y afortunadamente lo conseguimos.

El FBI nunca acabó con WUO, pero entre los años 1976 y 1977 implosionamos debido a nuestras propias debilidades. El derrumbamiento se produjo al volver a caer en los errores tradicionales de la izquierda blanca, con las políticas de la “clase obrera internacional”, y un plan para salir de la clandestinidad con el objetivo de centrarse en “liderar” la “Revolución de Estados Unidos al completo”. Estas posiciones negaban la independencia y el papel de liderazgo de la gente de color dentro de los Estados Unidos y al mismo tiempo debilitaba a las formaciones autónomas de mujeres. Cuando esas fuerzas nos criticaron con dureza, nosotros – con nuestra vitalidad minada por la carencia de democracia interna – no nos pudimos ocupar de ello y en lugar de eso nos desintegramos en medio de fuertes reproches.

WUO nació en la era del impresionante nacimiento de la liberación nacional, en oposición a la fundación de los Estados Unidos basada en la supremacía blanca y detrás de las excitantes victorias del movimiento que se encontraron con la feroz represión del gobierno. Nuestra desaparición también estaba arraigada en unas fuertes realidades históricas: 1) COINTELPRO (junto con nuestras debilidades internas) había diezmado el liderazgo negro, nativo y latino que había inspirado el progresivo movimiento entre los blancos; 2) nuestra robusta base, el movimiento contra la guerra, se redujo de forma drástica después de la retirada por parte de Estados Unidos de Vietnam en 1973; 3) No nos dimos cuenta que no habíamos hecho lo suficiente para transformar la conciencia antibelicista en un profundo antirracismo y antiimperialismo.

Al estar estudiando la historia, necesitamos romper con la cultura dominante que define a las personas simplemente como “buenos tipos” o “malos tipos”, lo cual nos puede llevar al autoengaño de que nos están dando garantías básicas seguras de que todo lo que hacemos es correcto. WUO cometió tanto errores gigantescos como avances pioneros. Con suerte, ambos son ricos en lecciones para una nueva generación de activistas.

David Gilbert

Este ensayo fue originalmente escrito para el periódico ONSWARD (primavera y verano de 2001) , una publicación anarquista de noticias, opinión, teoría y estrategia para el presente.

En 1965, David Gilbert fue el presidente fundador del Comite Vietnam y uno de los miembros fundadores de la organización SDS en la Universidad de Columbia (Nueva York). En 1967, escribió el primer panfleto nacional de SDS acerca del "Imperialismo de Estados Unidos". Participó en la huelga de Columbia de 1968 y más tarde se pasó a la clandestinidad como un miembro de la Organización Weather Underground (WUO) en 1970. Esta cumpliendo una condena a cadena perpetua después de ser detenido por su papel de apoyo en una expropiación del Ejercito de Liberación Negra (Black Liberation Army, BLA) en 1981 durante el "Caso Brinks".

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sábado 23 de mayo de 2009

Los Cinco de Vancouver: Lucha armada en Canadá

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Relacionar el anarquismo con actos deliberados de violencia puede que sea visto como algo muy natural para la mayoría de gente si se piensa acerca del anarquismo en su conjunto. Pero para la mayoría de jóvenes anarquistas, debe ser difícil de imaginar que a principios de los años 80, la lucha armada en Canadá no solo parecía posible, sino que un pequeño grupo procedente de la comunidad anarquista de Vancouver se comprometió con ella. Además, había un pequeño pero significante apoyo para estas tres acciones.

Con el nombre de Direct Action y Wimmen’s Fire Brigade, ellos nunca se reivindicaron explícitamente como anarquistas. Por esa razón tampoco lo hicieron sus simpatizantes. Aunque nunca negamos que lo fuésemos. Nuestro anarquismo se desarrollaba más en la práctica política que en la teoría y la historia. En este debate, la palabra “nosotros” debe estar referida al pequeño entorno de donde salieron los Cinco de Vancouver. Solo aquellos cinco decidieron seguir sus ideas a través de una conclusión lógica y pasar a la clandestinidad. Otros también estuvieron influenciados por evoluciones similares en distintos lugares, y compartieron el deseo de agitar Canadá políticamente.

El contexto político para Direct Action era internacional. Entre mediados, finales de los años 70 y principios de la década de los 80 la Fracción del Ejercito Rojo (Rotte Arme Fraktion,RAF) en Alemania y las Brigadas Rojas en Italia eran las agrupaciones de guerrilla más grandes dentro de toda la variedad de grupos en Europa. La insurrección en Europa parecía posible a pesar del enorme nivel de represión dirigido contra estes militantes que asesinaban y secuestraban políticos y ejecutivos. Los periódicos anarquistas canadienses como Open Road, Bulldozer y Resistance se hacían eco en Norteamérica de estas luchas.

La lucha armada también copaba a menudo la agenda en los Estados Unidos. La idea popular es que la lucha política terminó al principio de los años 70 tras el final de la guerra de Vietnam. Pero incluso si los grupos contra la guerra, y otros movimientos se habían retirado, vestigios de los grupos más militantes se habían pasado a la clandestinidad para proseguir la lucha contra el sistema. En la Coste Este, el Black Liberation Army (Ejercito de Liberación Negra) , formado en el momento en que los Black Panthers (Panteras Negras) se pasan a la clandestinidad tras haber aprendido la lección de la intensa y mortal represión que se dirigió en su contra, estuvo activo hasta el año 1981. El United Freedom Front (Frente Unido de Liberación) y el Armed Resistance Movement (Movimiento de Resistencia Armada) estuvieron activos hasta comienzos del año 1980, atentado contra edificios del gobierno para protestar contra la participación militar americana en América Central y atacando objetivos corporativos para protestar contra su participación en Sudáfrica.

En la Costa Oeste, grupos como el Symbionese Liberation Army (Ejercito Simbiótico de Liberación) y el New World Liberation Front (Frente de Liberación del Nuevo Mundo) asaltaron bancos, colocaron bombas y secuestraron a Patty Hearst, una adinerada heredera. Estos grupos eran políticamente dudosos y desde luego no eran antiautoritarios. Muchos radicales creían que estaban considerablemente infiltrados por la policía. A pesar de todo contribuyeron al juicio que planteaba que las acciones armadas podían ser efectivas ya que tuvieron su impacto.

También había muchos grupos autónomos pequeños, algunos de los cuales eran explícitamente anarquistas o antiautoritarios, que estuvieron activos hasta el final de la década. Bill Dune y Larry Giddins, por ejemplo, son dos anarquistas que continúan encarcelados en los Estados Unidos hoy en día por acciones que tuvieron lugar en aquella época. Bill y Larry fueron arrestados en octubre de 1979 tras un tiroteo por las calles de Seattle cuando intentaban sacar a un amigo de la cárcel.

El más conocido de estos grupos de la Costa Oeste era la George Jackson Brigade (Brigada George Jackson) que estaba formada por anarquistas y marxistas. Cometieron una serie de acciones en la zona de Seattle a finales de los 70, a menudo en apoyo al movimiento de los presos el cual era bastante fuerte por aquellos años. La GJB era antiautoritaria, pro-mujeres, pro-gays y lesbianas y defendía lo colectivo, a diferencia de los partidos políticos. Incluso aunque todos estes grupos fueran finalmente machacados, llegaron a ofrecer una alternativa política a organizar manifestaciones y publicar periódicos.

Open Road en Vancouver, Bulldozer en Toronto, y Resistance, que empezó en Toronto y luego se mudo a Vancouver, cubrieron la resistencia armada en los Estados Unidos y la posterior represión. Esta cobertura jugo un papel más importante cuando sus simpatizantes en Estados Unidos estaban disolviéndose, y la izquierda mayoritaria intentó distanciarse de ellos tanto como pudo. Nosotros publicamos comunicados explicando las acciones. Les proporcionamos coberturas de apoyo en sus juicios y les ofrecíamos salidas para los escritos de los combatientes que habían sido capturados. La revolución, o como mínimo una lucha prolongada, parecía algo totalmente posible. Los Cinco eran en su mayor parte producto de la ola de lucha armada en Norteamérica, y parte de la maquinaria política antibelicista del creciente movimiento anti-OTAN. Nuestra perspectiva era bastante internacionalista incluso aunque entendiésemos que debíamos trabajar dentro de nuestras situaciones locales y nacionales.

En la primavera de 1982 una bomba destruyo la casi completa subestación hidráulica de Cheekeye-Dunsmuir. Esta construcción contó con una fuerte oposición de los residentes locales en el terreno medioambiental. Se pensaba que conduciría a la industrialización de la Isla de Vancouver y a la construcción de plantas de energía nuclear para exportar las ganancias a los Estados Unidos. Cientos de kilos de dinamita pusieron fin a ese plan en medio de su proceso.

Hubo bastante apoyo local para la acción. No estaba claro si Direct Action, que había reivindicado la acción, era un grupo anarquista o no, pero no habría supuesto ninguna diferencia en el sentido de la misma.

La acción había incrementado las apuestas políticas en Canadá. Pero como el atentado había tenido lugar en un parque natural, fue fácil de ignorar. La siguiente acción no lo sería.

A última hora de la tarde del 14 de octubre de 1982, un camión hizo explosión en el exterior de las plantas de la Industria Litton en Rexdale, en la zona del noroeste de Toronto, con el resultado de millones de dólares en daños. Siete trabajadores resultaron heridos, uno de por vida. Después de unos pocos días, Direct Action emitió un comunicado, reclamando su responsabilidad. Como pieza política, el comunicado es tan relevante hoy en día como lo fue en 1982, la única diferencia sería que la Guerra Fría ha terminado. Lo más importante del mismo es la autocrítica que se hacen por haber visto a los policías y los guardias de seguridad como superhéroes. No lo eran. Los errores que cometió Direct Action se agravaron por la inadecuada respuesta tanto de las guardias como de los policías.

El atentado era bastante simple: conducir una camioneta robada cargada con dinamita a través de los portales frontales de Litton y aparcarla en frente del edificio, abandonarla y en 35 minutos la camioneta haría explosión. Para asegurar que la amenaza de bomba fuese tomada en serio, condujeron la camioneta correctamente en frente de la cabina acristalada de los guardias de seguridad. Pero los guardias no se dieron cuenta de la presencia de la camioneta aunque incluso desde la posición del conductor de la misma se podía ver de forma clara a los guardias. Entonces, la llamada de advertencia no fue comprendida. Pero por lo menos atrajo la atención de los guardias hacia la camioneta. Desgraciadamente, Direct Action eran un poco más inteligentes. Habían colocado una caja pintada de naranja fluorescente en el exterior de la camioneta, fácilmente visible desde la cabina de los guardias. Encima de la caja colocaron una hoja de papel con información e instrucciones. Esperaban que los guardias se dirigiesen hacía la caja una vez hubiesen recibido la llamada. Para enfatizar la seriedad de la situación colocaron un cartucho de dinamita desarmado encima de la caja. Otro error. Los guardias de seguridad se mantuvieron alejados de la caja, dado que no sabían que la dinamita estaba desarmada. A pesar de la evidente amenaza, los guardias de seguridad no comenzaron a evacuar la planta hasta veinte minutos después de haber recibido la llamada de advertencia. Luego la bomba estalló antes de lo previsto, probablemente activada por las señales de radio de los coches de policía que estaban llegando a la zona.

El atentado tuvo lugar en una época en la que la guerra fría entre los Estados Unidos y la URSS era bastante intensa. Ronald Reegan, representando al sector de la clase dirigente americana que estaba empeñado en hacer de los Estados Unidos el llamado imperio malvado, había sido elegido presidente. Ambos bandos estaban intentando hacer realidad los primeros pasos de la capacidad nuclear a través de la fabricación de nuevas armas como los misiles de crucero, los misiles pershing, submarinos con capacidad nuclear y la bomba de neutrones. La posibilidad de una guerra nuclear era bastante real por aquel entonces.

En respuesta, se desarrollo un movimiento pacifista en Europa, Norteamérica y otros lugares. El consentimiento de Canadá a los Estados Unidos para probar los misiles de crucero sobre el norte de Alberta y en los Territorios del Noroeste fue visto como una ofensa hacia los activistas por la paz. Litton se había convertido en el foco de las amplias protestas de los grupos pacifistas desde que se dedicó a producir el sistema de orientación para los misiles. Se habían llevado a cabo una serie de protestas pacíficas en Litton que tuvieron como resultado el arresto de decenas de manifestantes por desobediencia civil. Pero como en el caso de Cheekeye-Dunsmuir, las protestas no estaban llegando a ninguna parte.

La reacción inicial de muchos radicales y activistas al leer los titulares de los periódicos fue de júbilo. Pero esto cambio tras una reflexión sobria cuando se consideraron detenidamente las implicaciones. El atentado no era solo un desafió al Estado militarizado, sino también a la coexistencia pacífica que muchos activistas tenían con el sistema. Esta claro de que incluso con los heridos, no hubo muchas reacciones por parte del ciudadano medio. Para la mayoría de la gente el atentado era solo otro acontecimiento espectacular mas en un mundo que se estaba volviendo loco.

Naturalmente, para anarquistas y pacifistas fue un acontecimiento importante. El periódico anarco-comunista Strike! de Toronto condenó inicialmente la acción debido a que desacreditaría al movimiento. Repetía la crítica habitual de que ese tipo de acciones no podrían hacer nada por si mismas. Direct Action nunca afirmaron que así fuese. Por citar el comunicado “Así como no tenemos ningún tipo de ilusión de que acciones directas, como esta, puedan por si mismas dar lugar al fin del papel de Canadá como recurso económico y militar del Imperialismo Occidental, si que creemos que las acciones directas militantes pueden tener una función constructiva como trampolín al tipo de conciencia y organización que debe ser desarrollada si pretendemos vencer a los amos nucleares.”

Una crítica más sofisticada fue publicada anónimamente por anarquistas que provenían del entorno de Kick It Over. Se quejaban de que “el atentado en Litton no se puede decir que haya incrementado la propia actividad ni de la comunidad ni de los trabajadores en la planta”. Esta bien, aunque se puede utilizar el mismo argumento a cerca de publicar periódicos y de la mayoría de actividades que solemos hacer. Estos anarquistas no condenaron a Direct Action por ser violentos, más bien situaron la violencia en el contexto de la violencia estatal. Aunque erróneamente etiquetaron el atentado como “Terror vanguardista”, estuvieron en lo cierto al decir que “las organizaciones clandestinas tienden a aislarse del pueblo” y ver convertirse su propia existencia en un objetivo en si mismo. De nuevo, este problema no lo tienen únicamente los grupos clandestinos.

A principios de noviembre, menos de un mes después del atentado, el Toronto Globe and Mail publicó un importante artículo en primera plana relacionando el atentado de Litton con la comunidad anarquista de Vancouver. Citaba a anarquistas no identificados que trazaban las similitudes entre las políticas de Direct Action y la escena anarquista de Vancouver. En un posterior, y más compresivo, artículo otros anarquistas proporcionaron alguna información de fondo como por ejemplo cual podría ser el propósito del atentado, sin reivindicar de forma explicita que se trataba de una acción anarquista. Este artículo fue condenado por muchos anarquistas en Toronto pero ayudó a hacer llegar las ideas al conjunto de la sociedad.

A mediados de diciembre, los locales de los principales grupos pacifistas de Toronto fueron objeto de redadas así como también los hogares de sus miembros más importantes. Activistas de Toronto y Peterborough fueron buscados, hostigados y amenazados por la policía. Nunca ha estado claro en gran medida si la policía pensaba que estos pacifistas eran realmente sospechosos o si las redadas simplemente se usaban para interrumpir el desarrollo de su trabajo contra Litton. Algunos pacifistas trataron de poner tanta distancia como les fue posible entre ellos y las personas que cometieron los atentados. Pero hubo suficiente apoyo de otros pacifistas para demostrar que no era necesario llevar a cabo una ruptura total entre militantes, por lo que su posición giro simplemente a cerca del uso de la violencia. La manifestación más grande que jamás tuvo lugar contra Litton se produjo el 11 de noviembre de 1982, menos de un mes después del atentado. Como dijimos en su momento, las acciones armadas pueden hacer más visibles otras formas de protesta, en vez de menos creíbles.

Litton perdió un contrato importante poco después del atentado. Como declaro su presidente, Ronald Keating, “Ellos (los manifestantes) son un fastidio, tuvieron bastante publicidad, y los americanos leyeron cada maldito pedazo de ella. La presión de esta gente ha hecho que los americanos se lo pensasen dos veces” Añadió tristemente también que “nadie más ha sufrido atentados”.

En Vancouver, se había producido una pequeña respuesta a Cheekeye-Dunsmuir. Pero a principios de noviembre, la situación se había vuelto más intensa por el ataque con bombas incendiarias a tres tiendas de Red Hot Video, dañando seriamente dos de las mismas. La Wimmen’s Fire Brigade había decidido hacer literal el nombre de esta cadena especializada en pornografía violenta. El ataque se produjo justo cuando la industria del video se estaba lanzando. Red Hot Video, una cadena americana, construyó un inventario de cintas de video que habían sido pirateadas de películas porno hardcore. Según OpenRoad “muchas de las películas presentaban no solo escenas de sexo explicito, sino también a mujeres siendo amordazas, golpeadas, violadas, torturadas, forzadas a provocarse enemas por intrusos armados y otras formas de degradación”.

Colectivos de mujeres habían luchado contra Red Hot Video durante seis meses, pero no obtuvieron ninguna respuesta del Estado. Durante unas pocas semanas, decenas de colectivos de mujeres de toda índole publicaron comunicados de simpatía y comprensión por la acción, se convocaron manifestaciones en una docena de centros a través de la provincia, y seis tiendas de pornografía fueron cerradas, trasladadas o retiraron mucho de su material por miedo a ser el próximo objetivo. Durante dos meses las primeras acusaciones se produjeron por combinar sexo explicito y violencia.

La razón de que la acción de la Wimmen’s Fire Brigade tuviera tanto éxito no fue simplemente por la táctica empleada, sino por el hecho de que estuvo bastante bien integrada, siendo complementaria, dentro de la campaña pública. Tal como expresaba B. C. Blackout , un boletín bisemanal autónomo, “la acción de WFB solo pudo tener el impacto que tuvo debido a los meses de duro trabajo que llevaron a cabo numerosos grupos e individualidades mediante la autoformación, investigando, haciendo contactos, presionando a las autoridades, documentado sus casos – en definitiva, construyendo la infraestructura para un movimiento honrado, efectivo y de base. Así se explica el porque los grupos de mujeres fueron capaces de moverse tan rápido y coherentemente al tratar con el interés de los medios de comunicación y del público por los hechos y los comentarios tras los atentados”.

El 20 de enero de 1983 cerca de Squamish (British Columbia, Canada) los Cinco regresaban a Vancouver después de realizar prácticas de tiro en las montañas. Los policías, disfrazados como trabajadores del Departamento de Circulación, pararon su camioneta y en un ataque violento los sacaron de la misma y los arrestaron a punta de pistola. Se les acusaba de 12 a 15 cargos, incluyendo Red Hot Video, Cheekeye-Dunsmuir, conspiración para robar un furgón de Brink, así como también de conspiración para cometer más atentados. Inmediatamente después de los arrestos, la policía convocó una rueda de prensa en la cual exponían el amplio armamento que según ellos se había confiscado a los Cinco. Este fue el comienzo de lo que se conocería como el “Juicio de los medios de comunicación”, por la manera en que la policía y la acusación usaron los medios de comunicación para tratar de contaminar a la opinión pública no solo contra los Cinco, sino también contra el movimiento anarquista en general. Los titulares de los periódicos vociferaban a cerca de “la policía atrapando terroristas” y “las conexiones nacionales de las células anarquistas”. La policía llevo a cabo redadas en cuatro hogares de Vancouver la mañana siguiente a la celebración la primera reunión del grupo de apoyo. No se efectuó ningún arresto, pero se confiscaron máquinas de escribir y se produjeron abusos verbales.

La historia oficial de la policía sostenía que los avances en el caso se produjeron cuando un reportero del Globe and Mail mostró periódicos anarquistas a la policía de Toronto, la cual, al observar el comunicado de Cheekeye-Dunsmuir en Resistence, envió la dirección del apartado postal a Vancouver. Los policías, teóricamente, pusieron la dirección bajo vigilancia y finalmente fueron capaces de localizar a los Cinco a través de una serie de contactos. La historia resulto tan convincente que el periodista recibió una substanciosa recompensa antes de hablar de ello con amigos de principios y más conscientes.

Esta historia fue una tapadera para ocultar que la policía ya tenía constancia de la existencia de los cinco. Estuvieron bajo vigilancia policial por una razón o por otra desde mucho tiempo antes de la primera acción. Brent Taylor y Ann Hansen, particularmente, eran bastante conocidos en Vancouver. Un policía no necesitaba ser demasiado inteligente para considerarlos como posibles sospechosos. Muchos activistas que ni siquiera los conocían sospechaban que probablemente tenían algo que ver con Direct Action. Eran los únicos que iban regularmente enmascarados a las manifestaciones, pareciendo más preparados para una protesta en Alemania que en Vancouver.

Es bastante probable que la policía los hubiese visto llevando a cabo las acciones contra Red Hot Video. Esto gano bastante relevancia en el juicio. La policía de Vancouver obtuvo la orden judicial para pinchar sus teléfonos y poner micrófonos en sus casas con el fin de investigar el caso de Red Hot Video. Las órdenes judiciales se supone que solo pueden ser expedidas como último recurso cuando el resto de medios para la investigación no han funcionado, pero en este caso fueron expedidas poco después del ataque. Además, eran innecesarias si la policía ya sabía quien había participado en los ataques. El servicio de seguridad de la Policía Montada de Canadá (RCMP) los había observado cometer otros crímenes y los tenía bajo observación en la época del ataque a Red Hot Video, pero no existía ninguna nota de vigilancia cubriendo el periodo del ataque actual.

Se asumió que realmente la policía necesitaba pinchar los teléfonos para conectar a los cinco con Litton, para lo cual sería mucho más difícil pedir una orden judicial legal. Las pruebas obtenidas a través de estas escuchas proporcionaron la mayor parte del caso contra los Cinco, lo cual explica el porque la primera parte del juicio se enfrento con su propia legalidad.

El 13 de junio de 1983 se produjo una redada de la brigada local de Litton en la sede de Bulldozer. La orden judicial - que incluía cargos por sabotajes en Litton, calumnias insurrectas y practicar un aborto – permitía específicamente a la policía confiscar cualquier cosa relacionada con la publicación bulldozer. Se llevaron planos, cartas, artículos, revistas y la lista de subscriptores. Finalmente conseguimos recuperar todo este material después de un año de lucha legal.

El cargo de calumnias insurrectas aparentemente hacia referencia a un folleto titulado “Paz, paranoia y política” que dibujaba las políticas alrededor del atentado de Litton, el movimiento pacifista y la detención de los Cinco. Calumnia Insurrecta teóricamente implica hacer un llamamiento a un levantamiento armado contra el Estado; La última vez que el cargo había sido utilizado fue durante el año 1950 contra algunos sindicalistas en Québec. Nuestros abogados se anticiparon con avidez defendiéndonos de este cargo, y al final no se volvió a hablar del tema.

El cargo de practicar un aborto surgió cuando una matrona, Colleen Crosby, llevó a cabo una presunta extracción menstrual a una persona del colectivo Bulldozer. El hecho llamó la atención de los policías a través de las intervenciones telefónicas. La policía detuvo a Crosby una semana más tarde y la llevaron en coche durante varias horas, amenazando de acusarla de practicar un aborto salvo que les hablase sobre cualquier conexión entre Bulldozer y el atentado de Litton. Crosby de cualquier manera rechazaría cooperar, aunque tampoco tenía ninguna información que dar. Se tardaron dos años y miles de dólares en honorarios jurídicos en conseguir retirar los cargos.

El punto débil de nuestras políticas - la de los Cinco y sus simpatizantes – se hizo evidente durante el juicio y el trabajo de apoyo que hicimos alrededor del mismo. Los Cinco asumieron que acabarían cayendo bajo una ráfaga de balas, aunque en vez de la relativa gloria de una muerte espectacular se tuvieron que enfrentar con una realidad más prosaica al tener que sentarse a esperar el juicio en prisión. La carencia de una preparación, tanto política como personal, para las consecuencias casi inevitables de sus acciones se agravó con la falta de preparación de sus simpatizantes. Es fácil reimprimir comunicados de los compañeros en la clandestinidad, pero es mucho más difícil manejarse con redadas y abogados, acosos, y mirar a amigos y compañeros distanciarse justo cuando el apoyo y el trabajo se hacen más necesarios que nunca. Uno debe de ser capaz de soportar el alto estrés político durante lo que podrían ser un par de años, mientras desarrollas políticas que puede que no sean apoyadas por ninguno de tus amigos ni socios políticos, y mucho menos por la sociedad en su conjunto. Aun así, un apoyo competente y con principios es crucial si las acciones en la clandestinidad van a tener cualquier tipo de impacto duradero. La comunidad en Vancouver fue capaz de mantener una presencia dentro y fuera del tribunal durante el juicio a pesar de las diferencias que se daban en torno a la estrategia que utilizar para apoyarlos. En Toronto, fuimos capaces de mantener las ideas en circulación, pero tuvo poco impacto social.

Durante la confusión inicial, el derecho a un juicio justo se convirtió en la demanda principal. Desde que pareció posible que las escuchas que proporcionaron el grueso de las pruebas pudiesen ser rechazadas, el recorrido estrictamente legal fue difícil de soportar sin una claridad política previa que se plantease como se debían conducir los juicios. De cualquier manera, el derecho a un juicio justo no debe ser ignorado si la batalla va a ser librada en el terreno legal, pero es el campo de batalla del Estado, y su primera arma será la criminalización. La fiscalía del Estado separó la acusación en cuatro juicios, el primero de ellos trataría sobre los cargos políticos menos importantes, delitos a mano armada y conspiración para robar un furgón de Brink. Mientras que para algunas personas con cierta comprensión política podía ser obvio el porque las guerrillas necesitan armas y dinero, las imágenes de televisión de un escritorio lleno de armas, e informes de planes para asaltar un furgón de Brink, fueron mostrados concienzudamente para desmontar la reivindicación de que los Cinco eran principalmente activistas políticos. La lucha por un juicio justo atrajo el apoyo de activistas, periodistas progresistas y abogados y activistas por los derechos humanos. Pero se podían crear verdaderos problemas si el juicio se mostrase legalmente como “justo”. O cuando, como sucedió finalmente, los Cinco se declarasen culpables. Algunas personas que nos dieron su apoyo se sintieron manipuladas al haber dado su apoyo a gente culpable, incluso a pesar de que intentamos ser claros al exponer que existe una diferencia en declararse no culpable y ser inocente.

La estrategia del “Juicio de los medios de comunicación” se vino abajo cuando el tribunal dictamino que las pruebas obtenidas mediante las escuchas eran admisibles. El primer juicio por las armas y la conspiración para robar un furgón de Brink comenzó en enero de 1984. Las pruebas de los primeros cuatro meses principalmente se basaron en la época de vigilancia previa a los arrestos. En marzo, Julie Belmas y Gerry Hannah presentaron sus alegatos de culpabilidad, Red Hot Video inclusive, y para Julie, el atentado de Litton. En abril, Doug Stewart fue absuelto de los cargos de Brink pero fue declarado culpable por delito a mano armada. En junio, se declaró culpable de Cheekeye-Dunsmuir. El jurado declaró culpables a Ann y Brent por todos los cargos del primer juicio. En junio, mediante un movimiento sorpresa, Ann se declaró culpable de Cheekeye-Dunsmuir y Litton.

Trajeron a Brent a Toronto para un juicio sobre Litton y finalmente se declaró culpable. Reconociendo nuestra propia debilidad, le dijimos que poco se podía conseguir políticamente en Toronto si el juicio seguía adelante. En nuestro relativo aislamiento era difícil imaginarnos asumiendo lo que hubiese tenido que ser un esfuerzo importante al presentar las políticas que había detrás del atentando a través de unos medios de comunicación hostiles. Sin embargo no hacerlo significaba que nunca existía un enfoque a largo plazo ni tampoco un sentido de dirección para aquellos que puede que estuviesen dispuestos a presentarse con un apoyo más activo. No era nuestro mayor momento de gloria.

Para resumir esta parte, dejadme que cite la declaración de la sentencia de Ann, “Cuando fui arrestada al principio, fui intimidada y cercada por el tribunal y las prisiones. Este miedo me proporciono la base para creer que si participaba en el juego legal, podría conseguir mi absolución o una reducción de condena. Este miedo oscureció mi visión y me engaño al pensar que el sistema judicial podría darme una oportunidad. Pero estos seis meses en los tribunales agudizaron mis percepciones y fortalecieron mis convicciones políticas al ver que el juego legal esta amañado y a los presos políticos les han repartido cartas marcadas”.

Doug Stewart fue sentenciado a seis años, y cumplió un máximo de cuatro. Gerry Hannah a diez años, pero quedo libre a los cinco. Julie, con solo veintiún años en el momento de la sentencia, a veinte años. Apeló y se la reducieron cinco años cuando se puso en contra de Ann y Brent, saboteando eficazmente sus apelaciones. Mucha gente se cabreó bastante con esta traición de Julie, pero su testimonio no fue la razón por la que Ann y Brent fueron condenados. Si Julie realmente quisiese hacer un trato podría haber implicado a otra gente mintiendo. Pero no hizo esto.

Brent fue condenado a veintidós años y Ann a cadena perpetua. Las sentencias, especialmente las de Ann y Brent, se consideraron excesivamente duras. Pero el Estado quería sofocar cualquier incipiente actividad guerrillera. El sistema penitenciario, sin embargo, es el que realmente determina cuanto tiempo tiene que pasar la gente condenada. Ann y Brent salieron a la calle antes de ocho años. En comparación a lo sucedido con otras guerrillas americanas, fue algo casi indulgente.

Doug Stewart escribió en Open Road tras su condena que el tamaño de las bombas fue problemático. Sugería que los ataques de nivel medio como incendios y sabotajes mecánicos eran más fáciles de realizar que los atentados, observando que las acciones a gran escala demandan pasarse a la clandestinidad. Direct Action entendieron que debían romper el contacto con otra gente política; que para actuar en una ciudad, debían vivir en otra. Pero esto requería enormes sacrificios personales y emocionales. Cortar completamente todo vinculo con amigos y amantes fue el error que dejo el rastro para la policía local. Las acciones pequeñas son técnicamente simples y permiten, como decía Stewart “a un grupo juntarse fácil y rápidamente alrededor de una cuestión en concreto”. Las actividades de nivel medio también “tienen un impacto de menor intensidad en la vida personal de uno. Si no estas en la clandestinidad, estas menos aislado emocionalmente, y el nivel de estrés en conjunto es mucho mas bajo. Ser detenido por una acción de nivel medio sería algo mucho menos devastador en todos los sentidos. Una condena de dos o tres años no es ningún chiste, pero es sustancialmente más fácil enfrentarse a eso que a una de diez o veinte años”.

Para resumir, permitidme que cite un artículo que apareció en el Prison News Service diez años después de lo de Litton:

“Se hace patente que acciones políticas como las de estes atentados, propaganda por el hecho, como son conocidas, no son comprendidas en una sociedad no política. Incluso aunque unas pocas personas comprendiesen las motivaciones que se esconden tras el ataque, el lado positivo es que tampoco tiene por que haber necesariamente una importante reacción en contra. Es un error pensar que algo como el atentado de Litton podría convertirse en una llamada que despertase a la gente y las motivase a hacer algo contra la situación crítica con la que se enfrentan. Pero explicado apropiadamente puede marcar la diferencia para aquellas personas que ya están concienciadas de la situación y que están frustradas con otros métodos de lucha.”

“Las acciones de guerrilla no son un fin en si mismas; Eso es, una acción en singular, o incluso una serie coordinada de acciones, tienen poca probabilidad de conseguir algo más que un objetivo inmediato. Tales acciones son problemáticas si se asume que pueden llegar a substituir al trabajo político no clandestino. Pero si se pudiesen situar dentro del trabajo político en su conjunto, una táctica más entre tantas, entonces podrían aportar al movimiento más espacio con el que maniobrar, haciéndolos a ambos más visibles y creíbles. Al mismo tiempo, se daría a los activistas un impulso psicológico, una sensación de victoria, a pesar de lo efímero, de modo que pudiesen emprender su propio trabajo político con un entusiasmo renovado…”

“Para la mayoría de activistas americanos, la lucha armada se reduce a una cuestión moral: ‘¿Deberían o no deberían usarse medios violentos para avanzar en la lucha?’ Aunque esto es relevante a un nivel personal, solo crea confusión alrededor de lo que realmente es una cuestión política. La mayoría de los radicales, en este momento de la historia, no se van a involucrar directamente en ataques armados. Pero tal como se desarrollan los movimientos de resistencia en Norteamérica es inevitable que algunos lleguen a asumir acciones armadas. La cuestión se enfocaría sobre si estas acciones armadas serían aceptadas como parte del espectro de actividades necesarias. Mucho dependería de si la gente estuviera sufriendo agresiones o amenazas. Lejos de ser “terrorista”, la historia de la lucha armada en Norteamérica muestra que la guerrilla fue lo bastante cuidadosa al seleccionar sus objetivos. Existe una diferencia importante entre atentar contra objetivos militares o corporaciones, o incluso asesinar a policías en respuesta a su uso de la violencia, y colocar bombas en calles multitudinarias. La izquierda en Norteamérica nunca ha llevado a cabo actos aleatorios de terror contra la población en su conjunto. Denunciar a cualquiera que hubiese elegido actuar fuera de los restrictivos y definidos límites de la “protesta pacífica” a fin de aparentar una moralidad superior, o para teóricamente evitar a la población alienada, es otorgarle al Estado el derecho de determinar cuales son los limites permitidos de la protesta”.

La represión es más efectiva cuando es capaz de evitar que las ideas radicales sean transmitidas a una nueva generación de activistas. Si las ideas pueden ser transmitidas, entonces la nueva ola de activistas desarrollará sus políticas desde la base que ya había sido creada. Afortunadamente, un entorno relativamente pequeño pero muy activo de jóvenes activistas adoptó muchas de las políticas alrededor de Direct Action y las desarrollaron a través de proyectos como Reality Now, Anarchist Black Cross y Ecomedia. Su trabajo en movimientos como el pacifista, el punk o el de apoyo a los indígenas ayudó a asegurar que aquellas políticas no murieran cuando los Cinco entraron en prisión.

Jim Campbell


Este texto, transcrito de una charla de Jim Campbell en Toronto, fue editado como folleto en
lengua inglesa en varias ocasiones desde el año 2000.


Artículo en ingles: http://www.kersplebedeb.com/mystuff/profiles/v5/v5_canada.html

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sábado 7 de marzo de 2009

Entrevista con David Gilbert

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Entrevista con David Gilbert, 2 de Abril de 1985.


El 6 de octubre de 1983 fuiste sentenciado a una condena de 75 años a perpetua. ¿Cómo te sientes sobre el hecho de pasar tu vida en prisión?

Desde luego que no me gusta estar en prisión, pero hubiera sido peor si hubiese perdido mi compromiso con la lucha contra un sistema tan increíblemente destructor de vidas humanas y de dignidad. Por lo de los 75 años, bueno el imperialismo no va a durar tanto tiempo. Ni tampoco creo que vaya a pasar toda mi vida en prisión. Un revolucionario puede ser asesinado, en el interior o en el exterior, pero si estamos hablando a cerca de 30 o 40 años a la redonda – muchos cambios importantes, incluso cambios revolucionarios, están destinados a suceder en todo ese tiempo.


Las personas acusadas de participar en el “Asalto de Brinks” el 20 de octubre de 1981 fueron etiquetadas en los medios de comunicación como “terroristas” y “asesinos a sangre fría”. ¿Tu cómo te defines?


Tiene sentido que las agencias policiales y los medios de comunicación del poder nos etiquetaran de esa manera: cualquier sistema tiránico tiene que desacreditar a aquellos que intentan construir la resistencia en su contra, y tiene que tratar de separar a estos revolucionarios de la gente que padece bajo su sistema. En efecto, las acusaciones de los medios de comunicación se convierten en realidad en el interior de sus mentes: propagar la gran mentira. Este gobierno y los intereses económicos a los que sirve son los mayores asesinos a sangre fría y terroristas del mundo. Cuando comprendes la realidad de toda la gente que muere de hambre, enfermedad, abusos y el terror sistemático contra los movimientos de personas de alrededor del mundo, entonces la respuesta humana es encontrar las maneras de luchar contra el imperialismo de los U.S. más efectivas como sea posible.

¿Sobre que trataba, según tu punto de vista, la acción del 20 de octubre?

Fue un intento de expropiación. Eso significa coger el dinero de aquellos que acumulan fortunas explotando a la gente y usarlo para financiar la resistencia. Toda revolución ha tenido que usar la expropiación como método de financiación. No vas a obtener precisamente donaciones de la fundación Ford o Rockefeller. Esta expropiación en particular estaba bajo el liderazgo del Black Liberation Army participando en alianza con revolucionarios blancos. El comunicado del BLA después de la acción decía que los fondos iban a ser destinados a construir el ejército, y para programas nacionalistas, especialmente para vosotros en la comunidad negra.

¿Cómo fue para ti el día de la detención? ¿Fuiste maltratado?

Los policías estaban furiosos. Estaban acostumbrados a que la gente cediera sin que se intentase defender. Intentaron hacerme hablar y me golpearon durante unas tres horas. Luego me colocaron el cañón de una pistola en el cuello diciéndome que hablase. Mas tarde el “policía malo” vino a decirnos a cada uno de nosotros que íbamos a conseguir ir a la silla eléctrica. Le siguió el “policía bueno” – en este caso un agente del FBI – que dijo que el primero que hablase iba a tener una gran oportunidad.

¿Cómo fue aquello para ti?

Realmente ayuda a saber que estas luchando por una buena causa y de que no hay manera de que jamás vayas a hablar; Eso quita mucha tensión interna a la situación. Mientras me estaban golpeando y Judy Clark había sido derribado, estaban usando la tortura con dos Nuevos Africanos (negros). Existe una diferencia entra la brutalidad y la tortura: La última implica una sistemática y más o menos científica aplicación de dolor. A Sam Brown le rompieron el cuello en dos lugares y luego le denegaron la cirugía necesaria durante once semanas – hasta que se convirtió en un informante. Todo esto puede ser documentado en los archivos médicos. Sekou Odinga, detenido en Queens el 23 de octubre de 1981 se dirigió hacia la comisaría de policía sin ningún rasguño. Fue ingresado durante tres meses en un hospital con alimentación intravenosa. Los policías sistemáticamente le trabajaron el páncreas, apagaron cigarrillos en su cuerpo, y otras cosas por supuesto. Sekou nunca flaqueo.

Mucha gente dice que puede simpatizar con vuestras metas pero detestan vuestras tácticas.

Bueno, yo realmente desearía que hubiese una manera de derrotar al imperialismo sin dolor y sin derramamiento de sangre. Nuestra generación trato de “agitar la conciencia moral de América” en los 60. Creo que una lección clara de Vietnam, del sangriento derrocamiento de Allende en Chile, de las campañas de COINTELPRO contra el movimiento negro aquí o de los ataques criminales en Nicaragua a día de hoy, es que tienes que estar dispuesto a luchar y en última instancia a derrotar a las fuerzas y a la violencia del imperialismo para lograr un cambio real.

¿Pero y que hay sobre las muertes de aquel día? Dos policías y un guardia de Brinks fueron asesinados. Algunos activistas sociales sienten que ningún objetivo justifica la perdida de vidas humanas.

Primero, para ser claros, el propósito de una expropiación no es hacer daño o castigar a policías o guardias. El objetivo es escaparse tan rápido y limpiamente como sea posible con los fondos para la revuelta. La historia de los combatientes deleitándose de estar disparando al guardia de Brinks es pura creación propagandística. En privado, los analistas del FBI saben e incluso afirman que la práctica del BLA no consiste en salir disparando sino en tratar de desarmar a los guardias. Los únicos disparos que realizaron los revolucionarios aquel día fueron en respuesta a una clara amenaza de muerte. La gente ha sido condicionada a ser sensible con ciertos tipos de muertes y no con otros. Cuando un policía es asesinado nos bombardean con las imágenes de una tragedia humana. Pero los disparos de policías a gente del tercer mundo (ocasionalmente blancos pobres) son sucesos del día a día, casi siempre tratados como algo rutinario y aceptable. Hoy la policía de Nueva York estaba indignada de que incluso haya salido un cargo de homicidio de segundo grado por sus disparos contra Eleanor Bumpers, de 66 años. Los policías nunca cumplen condenas por su violencia contra el pueblo.

El mayor asesino de todos es la violencia de las condiciones sociales. Pero eso es algo que ocultan casi totalmente a nuestra vista. Mucha gente apenas es consciente, por poner solo un ejemplo, la mortalidad infantil negra es doblemente superior a la de los blancos ¿Por qué estos bebes tienen que morir? Las condiciones de la opresión y la colonización del pueblo negro nunca serán anuladas sin la capacidad de acabar con el poder y la violencia de la policía.

De acuerdo, la violencia social excede de lejos los costes de cualquier revolución que quiera acabar con ella. ¿Pero no significa eso que puede acabar pasando cualquier cosa? ¿No existe el peligro de acabar siendo como el opresor?

Existen todas las diferencias del mundo entre la violencia reaccionaria y la violencia revolucionaria. La violencia imperialista es terrorista por el hecho de que normalmente es dirigida hacía grandes números de personas, especialmente poblaciones civiles; la tortura es un arma típica; un objetivo principal es aterrorizar a aquellos que de lo contrario podrían resistir; El último propósito es mantener condiciones intolerables de explotación y de sufrimiento social. La violencia revolucionaria es todo lo contrario; debe ser estratégica y enfocada a movilizar a los oprimidos y a quebrar el aparato represivo del estado; debemos establecer unos criterios muy claros que expresen el carácter humanista de la lucha.

¿Cuál fue la postura política específica que tomaste durante el juicio?

Kuwasi Balagoon y Sekou Odinga tomaron la postura de prisioneros de guerra como combatientes en la lucha por la liberación negra. Sostuvieron que los Estados Unidos habían colonizado al pueblo de Nueva África. Las cortes coloniales de los Estados Unidos no tenían legitimidad jurídica sobre los Nuevos Africanos. Hay un derecho internacional aceptado para luchar contra los regímenes coloniales y racistas.

Judy Clark y yo tomamos la postura de anti-imperialistas, combatiendo en solidaridad con la lucha por la liberación negra. Reconocimos que el imperialismo de los Estados Unidos era un sistema criminal y anti-humano, y no aceptaríamos la legitimidad de sus cortes.

Cuéntame algo a cerca de la gente que fue detenida contigo.

Somos todas personas que han luchado por los derechos humanos y contra la tiranía de este sistema durante toda nuestra vida adulta. Sekou Odinga y Kuwasi Balagoon formaron parte del caso de los 21 Panteras (En abril de 1969 la policía detuvo a 21 panteras negras de Nueva York bajo una gigantesca conspiración para cometer un atentado. Después de un largo juicio, el jurado los absolvió de todos los cargos. Pero los arrestos y el agotamiento de recursos, junto con otros ataques del gobierno, habían diezmado el capitulo neoyorquino de los Panteras Negras). Judith Clark, Kathy Boudin y yo estuvimos involucrados en el movimiento por los Derechos Civiles a principios de los 60 y en el movimiento contra la guerra de mediados de los 60. Hemos sido activistas anti-imperialistas desde entonces.

Mucha de la gente con la que he hablado simpatiza ampliamente con el movimiento de los 60, pero esa gente encuentra tu rechazo a reconocer la legitimidad de las cortes como una postura demasiado extravagante y un sacrificio individual innecesario.

Creo que es un signo del poder represivo de las cortes, sabes, que hace que parezca demasiado extravagante para nosotros declarar abierta y honestamente como los vemos. Si estudias quien va a la cárcel y quien no, se vuelve más claro que el agua que las cortes definitivamente no están por la labor de la justicia y la igualdad. Por ejemplo, en Carolina del Norte, el Ku Kux Klan abatió a tiros a cinco manifestantes anti-klan delante de las cámaras de televisión: nunca cumplieron un día por estes asesinatos a sangre fría. En el otro lado de la balanza, Gerónimo Pratt, un líder de los Panteras Negras, ha cumplido 13 años de una condena a cadena perpetua a pesar de que existen pruebas en los archivos del FBI que prueban su inocencia.

Kathy Boudin preparó una defensa legal y finalmente llegó a un acuerdo por una condena de 20 años a perpetua. ¿Cómo evalúas esto?

Por supuesto, su condena, en las condiciones que actúa normalmente el sistema legal, fue increíblemente severa. Es una señal, igual que las condenas que tuvimos el resto de nosotros, de cómo las cortes estaban motivadas políticamente en este caso. Incluso pasando por el procedimiento legal y el acuerdo, ella tuvo como primera sentencia una condena a cadena perpetua y luego una por homicidio involuntario (implicación indirecta). Entre tanto, una pandilla de adolescentes blancos pateó hasta la muerte a Willie Turks, un trabajador negro, que estaba desarmado. Uno de estos matones fue condenado por homicidio, otros dos por delitos menores; eso fue todo. O, 8 de los 11 policías que golpearon hasta la muerte a Michael Stewart mientras estaba esposado. D.A. Morgenthau les dio inmunidad por posibles cargos de asesinato debido a que testificaron ante un gran jurado. Más tarde, el mismo D.A. no les daría la inmunidad a unos jóvenes negros a los que Bernard Goetz disparó por la espalda, y Goetz fue declarado libre de los cargos de asalto e intento de homicidio.

¿Erais tu, Judy y Kathy parte de Weather Underground Organization?

Históricamente salimos de Weather Underground. A principio de los 70 WUO representaba una tendencia militante muy positiva en contra del imperialismo y de alianza con las luchas de liberación nacional – particularmente Vietnam y la liberación negra. Un gran número de jóvenes blancos se identificó con la militancia, el espíritu y la dirección. Pero WUO también tuvo serios problemas y finalmente representó la historia común a toda la izquierda blanca en general: un abandono de la solidaridad con las luchas de liberación nacional y un repliegue de la militancia.

El FBI nunca fue capaz de desarticularlos en la clandestinidad. Pero WUO finalmente se fue a pique por sus propios problemas políticos internos. Aquellos de nosotros vinculados al 20 de octubre estamos intentando aprender y aplicar las lecciones de la historia de WUO. Aunque sin duda cometimos errores, expresamos, y seguimos haciéndolo, el corazón de lo que es necesario para un avance histórico: alianza con la liberación nacional y buena voluntad para luchar contra el imperialismo.

Algunos críticos miraban WUO como las políticas de la culpabilidad blanca. Esas personas vieron el 20 de octubre como una terrible extensión de esas políticas.

Llamarlo “culpabilidad” proviene de una visión de clase alta. No hay ningún sentimiento de culpabilidad en identificarse y amar a los oprimidos – especialmente cuando han abierto un camino hacia un cambio social humano. Forma parte de la reivindicación de nuestra humanidad fundamental la cual ha sido deformada por la supremacía blanca. Nunca detendremos la explotación de los trabajadores blancos o acabaremos con la opresión de las mujeres sin aliarnos con las luchas de liberación nacional. Eso es por que tenemos que erradicar la enfermedad de nuestra propia sociedad a la vez que unirnos con aquellos que están luchando duramente contra el imperialismo.

¿Estaban implicados esos errores el 20 de octubre?

Definitivamente. En respuesta a las críticas y a las luchas, Judy y yo tratamos de analizar algunos de los problemas desde la posición estratégica de luchadores antiimperialistas blancos. No creo que este sea el lugar para entrar en ningún detalle, muchas cuestiones todavía se están intentando resolver. Pero en líneas generales, esta el error del intervencionismo, un tipo de pretensión de ser una individualidad blanca especial o “excepcional” al actuar dentro del Movimiento de Independencia de los Nuevos Africanos, sin tomar la responsabilidad real de construir nuestro propio movimiento. También existía demasiado la creencia de que las acciones militares de grupos pequeños podrían incitar un movimiento político. Este es un punto delicado porque algunos izquierdistas lo usan de manera poco escrupulosa para atacar a todas las luchas armadas existentes. En un primer escenario es necesario empezar muy pequeños, con el objetivo de construir algo más grande. Pero toda lucha armada revolucionaria debe, desde el principio, ser guiada por claros términos políticos con el objetivo de construir la participación masiva en la lucha contra el imperialismo. Otro tema es que fracasamos, creo, en no poner la suficiente atención en cuestiones del carácter revolucionario. Aquellos que se involucran en la lucha armada pueden llegar a ponerse bajo una presión intensa del Estado. No puedes estar en esto por algún tipo de experiencia ególatra. Tienes que estar profundamente comprometido con los oprimidos.

¿Y que hay sobre la demanda de tierras e independencia para una Nación Negra? Mucha gente lo encuentra como algo difícil de imaginar.

Bien, eso puede que en ese punto, pero desde luego no es tan difícil de imaginar que los colonos europeos llegaron aquí y le arrebataron todo un continente a los Nativos Americanos, importando millones de africanos como esclavos, conquistando la mitad de México. Ha habido cambios radicales antes en la historia. Puede, y los habrá, haber cambios radicales en el lado de la justicia.

Yo soy partidario de la postura de la liberación nacional. Esa postura mantiene que los Negros o Nuevos Africanos han sido sistemáticamente oprimidos como pueblo y que esa supremacía blanca esta profundamente incrustada en América por lo que la única ruta para la libertad total es a través de la independencia, mediante una lucha de liberación nacional. Toda lucha ha implicado alguna base territorial.

¿Mostró el 20 de octubre que la lucha armada no puede funcionar en los EE.UU?

En absoluto, tienes que comprender que la revolución no es como la mezcla instantánea de una crepe – sabes, tres pasos fáciles, solo sigue las instrucciones de la parte de atrás del paquete. La revolución es un proceso complejo y difícil. Ocurrirán contratiempos. No es por excusar errores – deben ser analizados y superados. Pero, si la dirección general es honrada, el movimiento colectivamente puede aprender de los contratiempos y avanzar.

Hay una historia y una continuidad muy importante de la lucha armada en la liberación negra y en la independencia puertorriqueña. Aquí, en los pasados dos años también ha habido un desarrollo muy positivo de acciones antiimperialistas en relación con América Central o Sudáfrica. La lucha armada no es un substituto al activismo de las masas, pero puede jugar un papel destacado mostrando la naturaleza y la vulnerabilidad del enemigo. Es esencial forjar la habilidad para hacer que la lucha se extienda más allá de nosotros.

¿Cuál es la peor parte de la prisión?

La separación de tus seres queridos; la dificultad de ser políticamente productivo; el nivel de control y restricción en todos los detalles de tu vida; la presencia constante de la fuerza y la amenaza de violencia; el aislamiento de la naturaleza.

¿Existe alguna característica compensatoria?

Mantener la dignidad y tus principios; esforzarse para encontrar maneras de ser políticamente productivo; el amor de la familia, amigos y camaradas que reluce a través de los muros; los ejemplos de humanidad y creatividad entre los presos.

¿Alguna vez has conseguido ver a tu esposa o a tu hijo?

Como sabes, Kathy esta en Bedford Kills con una condena de 20 años a perpetua. Nos podemos escribir y lo hacemos regularmente. No tenemos permiso para poder visitarnos. Nos dejan hablar por teléfono, una vez cada seis meses. Chese me visita de vez en cuando, según como la distancia lo permita. Sus visitas son fenomenales. El es muy enérgico y cariñoso. Como ya he dicho, he sido muy afortunado en que el amor de mi familia y amigos brille a través de los muros. Es una fuente de fortaleza para mi, y, bueno, espero y siento que también estoy aportándoles algo a ellos en estas relaciones.

Estas en una cárcel de máxima seguridad. ¿Recibes algún trato especial?

Si, hay restricciones especiales para mi y para otro puñado de presos. No tengo permiso para ir a las tiendas ni a la escuela. Es una limitación total desde que aquí estos son los únicos programas completos disponibles. Las restricciones son políticas, se me aplican a mí y a los camaradas del BLA y también a un par de personas más que ven como organizadores en potencia.

¿Y qué hay del hostigamiento físico?

Hasta el momento no ha sido ningún problema para mí. En realidad tengo muchos menos problemas que algunos tipos que no tienen apoyo en el exterior. El apoyo en el exterior es muy importante para la seguridad y el bienestar de los presos.

¿Cómo son las condiciones de la prisión en la actualidad?

Básicamente, las tendencias en la actualidad son malas. Ya conoces el clima político; han conseguido el apoyo del público para su versión estatal de “ley y orden”. Así que las autoridades penitenciarias básicamente sienten que tienen luz verde para ir retirando, paso a paso, los modestos beneficios que se obtuvieron en los 70. Además, la unidad de los presos y la conciencia están a un bajo nivel, reflejando el retroceso de los movimientos sociales en general.

¿Quién esta en prisión y cuales son las causas del crimen?

Es una gran y compleja cuestión. Hay un par de generalizaciones que puedo hacer. El mayor denominador común sobre quien acaba en prisión es el de personas de origen pobre. La cárcel es una herramienta represiva contra aquellos elementos rebeldes e incontrolados que se encuentran entre los pueblos colonizados (negros, puertorriqueños, nativos americanos, mexicanos) y aquellos que se encuentran entre los blancos más pobres. Aquí, la población parece estar entre un 40-45 % de negros y un 35% de latinos. Y es algo raro, muy raro para alguien con dinero acabar en prisión. Otra de las principales generalizaciones es que lo peor que puedes decir sobre los presos es que tienden a aplicar los valores que predominan en la sociedad capitalista a su propia situación socio-económica. El capitalismo se basa fundamentalmente en el objetivo individual de hacer dinero a pesar de a quien se haga daño – y estar dispuesto a usar la fuerza y la violencia para respaldarlo. Las personas que hacen esto a gran escala son los miembros más poderosos y “respetados” de nuestra sociedad. Pero cuando alguien de una comunidad pobre hace esto mismo, a una pequeña escala, es un terrible criminal.

Así que el criminal no puede ver lo que hizo mal – excepto ser capturado. Luego el o ella tienen la experiencia de todas las acciones ilegales que realiza la policía, D.A., los jueces y carceleros en su esfuerzo por condenar y castigar a la gente. Los guardianes de la “ley y el orden” son los violadores más sistemáticos de la ley vigente – por no mencionar las serias violaciones de la ley internacional como la invasión de Grenada y los ataques a Nicaragua.

De modo que el programa de la derecha solo puede hacer empeorar el problema a largo plazo. La naturaleza criminal del sistema significa que no hay bases para la rehabilitación; en cambio el sistema penitenciario produce criminales resentidos. Fortalecer el sistema represivo del Estado significa reforzar las relaciones coloniales y de clase en la base del problema. No se cual sería exactamente un programa de la izquierda para el crimen. La izquierda no puede responder idealizando a los prisioneros. Aquí hay mucha gente que juega un papel negativo en las comunidades pobres y oprimidas, como también hay alguna gente muy buena y decente. Un programa real para acabar con el crimen debería estar enlazado a una lucha contra al estructura social y económica; Debería empezar por echar a los grandes criminales del pináculo de la sociedad (mi “teoría de la filtración”) y también debe suponer una lucha por unos valores sociales y colectivos más humanos.

En los meses de octubre y noviembre de 1984 se produjeron tres series diferentes de arrestos sensacionalistas de revolucionarios. En un asalto previamente planeado, 8 activistas Nuevos Africanos fueron rodeados por 100 agentes de la policía de Nueva York y del FBI. El 4 de noviembre, cinco activistas con presuntas conexiones con la Unidad de Melville- Jackson del Frente Unido de Liberación (United Freedom Front) fueron arrestados en Cleveland. Luego, el 30 de noviembre Susan Rosenberg y Tim Blunk fueron arrestados en Nueva Jersey. ¿Cuáles son tus sentimientos y tu evaluación de esta serie de arrestos?

Primero, todo mi cariño y solidaridad va hacía cualquiera que sea atacado por el Estado de esta manera. Se que puede ser intenso y también que la gente con principios se mantendrá firme. Definitivamente espero que todos los revolucionarios que están siendo buscados por la policía continúen en libertad y que la resistencia crezca y prospere. No se exactamente como se definen políticamente todas estas personas, y de ninguna manera quiero hablar por ellos. En realidad, es importante que los recursos se pongan a disposición de tales camaradas para que su voz se haga más fuerte y se amplíe el dialogo. Más allá de las penurias que implica, la situación revela que no solo nos estamos enfrentando a un puñado de individuos “locos”, como los medios de comunicación nos quieren hacer creer. Estamos hablando de movimientos reales, comprometidos a luchar contra el imperialismo, con verdaderas raíces en la historia, y lo más importante, con un potencial crucial para el futuro.

¿Cómo definirías el movimiento de la gente dentro de prisión en la actualidad? ¿Qué deberían hacer con su situación?

Actualmente en prisión hay un surtido de personas por razones políticas: los prisioneros de guerra por las luchas de liberación nacional, luchadores anti-imperialistas, resistentes al gran jurado, resistentes al reclutamiento, trabajadores de asilos de refugiados. La justicia real significa liberar a todos aquellos que están encarcelados por luchar contra la opresión. Hasta que esto se consiga, debe haber un reconocimiento de nuestro status político y el tratamiento proporcional bajo las directrices de Naciones Unidas.

Me gustaría alentar a la gente que este leyendo esto para que se construya el apoyo con el que demandar el status político y para en última instancia conseguir la puesta en libertad de todos los revolucionarios cautivos. Esto no es solo para auxiliar a la individualices implicadas, es incluso más importante construir la conciencia de la necesidad de un movimiento que luche contra este imperialismo cruel y empapado de sangre.

Una última pregunta. Algunas veces cuando hablas suena como si pensases que la revolución es inminente. Mucha gente considera la idea de una revolución en los U.S. como algo minimamente lejano. Algunos podrían decir que, a pesar de la validez de tus objetivos, te encuentras en una búsqueda quijotesca.

Estoy seguro de que para aquellos que vivieron en la antigua Roma, o en el Egipto faraónico, o en el reino de la dinastía Ming, aquellos imperios también pareciesen eternos. El imperio de los U.S. caerá igual que lo hicieron sus predecesores. La cuestión más importante será nuestra habilidad para impedir la destrucción masiva y para reemplazar este sistema por una sociedad igualitaria – socialista – más humana y cooperativa. Esto es parte del porque es importante estar construyendo un movimiento revolucionario vital, con principios claros, en estos momentos. La revolución aquí no es inminente desde la perspectiva de una vida individual, hay un largo periodo de lucha delante de nosotros.

Pero bajo la perspectiva de la historia mundial, las cosas se están moviendo bastante rápido desde el final de la Segunda Guerra Mundial con el surgimiento de las luchas por la liberación nacional.

Como ves, el imperialismo de los U.S. parece poderosamente invencible, pero las fuentes de su gran fortaleza también son las bases de su máxima debilidad. Los U.S. barren las fabulosas riquezas de los países del Tercer Mundo por todo el planeta. Pero en un era de liberación nacional, los U.S. encontraran su poder militar cada vez más acabado – extendido y escurrido alrededor del globo, y su poder económico será minado. Internamente, los U.S. forjaron su imperio y sus grandes riquezas absorbiendo la tierra y el trabajo de pueblos enteros; nativos americanos, negros, mexicanos. Estos pueblos colonizados interiormente, especialmente en el contexto de la ampliación del poder militar de los U.S. en el extranjero, desarrollaran una fuerte lucha por la liberación nacional dentro nuestras fronteras.

En el interior de la nación opresora (es decir, entre los americanos blancos) existe también una importante contradicción de clase como es la opresión a las mujeres. Los dirigentes han sido capaces de sumergir el conflicto de clase con el poder y la riqueza extraída de las naciones oprimidas. Esta base será derribada, y nos estaremos enfrentando con severas deslocalizaciones económicas y con guerras injustas.

Bueno, todo esto quizás sea demasiado esquemático. Aquí no estamos intentando escribir un ensayo. El punto es que este poderoso imperio ha sido construido bajo unas contradicciones sociales que se están comenzando a agrietar.

Bien, ¿Qué piensas que deberían estar haciendo (los estudiantes de Columbia o Bernard) (o la juventud) a día de hoy?

Creo que ahora mismo la fuerza motriz sería la movilización gubernamental por la guerra en América Central y la necesidad de pararla. Para parar realmente estas guerras imperialistas, también vamos a tener que tratar con las estructuras fundamentales dentro de los U.S.: el colonialismo interno y el racismo, la dominación de clases, la supremacía masculina. A un nivel más amplio, querría hacer un llamamiento a los estudiantes para que volviesen a entrar en contacto con un humanismo básico. El reino de Reagan es una llamada a la unión entre la crueldad y un cinismo terrible. Pero, sabes, no podemos sentirnos bien o muy íntegros con nuestra autoestima y humanidad si se la negamos al resto de las personas. Nuestras perspectivas y nuestro compromiso se deben identificar con las condiciones y aspiraciones de la inmensa mayoría del género humano – los oprimidos. Si te fijas honestamente en la violencia sistemática de las condiciones sociales y analizas las estructuras y los poderes que hacen que se cumplan… pues creo que la única conclusión completamente humana es la revolucionaria.


Artículo en ingles: http://apa.online.free.fr/imprimersans.php3?id_article=171&nom_site=Agence%20Presse%20Associative&url_site=http://apa.online.free.fr

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viernes 20 de febrero de 2009

Los Provos holandeses, Teun Voeten

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No es ningún secreto que Holanda tiene las mayores leyes liberales sobre drogas, especialmente cuando nos referimos al cannabis. De lo que quizás la gente no se de cuenta, no obstante, es de que estas leyes se promulgaron gracias al esfuerzo de los Provos holandeses. Los Provos establecieron el marco para la creación de los Merry Pranksters, Diggers y Yippies. Fueron los primeros en combinar la no-violencia y el humor absurdo para generar un cambio social. Crearon los primeros “Happenings” y “Be-Ins”. También fueron los primeros en hacer campaña activamente contra la prohibición de la marihuana. Aun así, continúan siendo relativamente desconocidos fuera de Holanda. Ahora, por primera vez, se cuenta su verdadera historia.

Todo empezó con los Nozems. Surgiendo del boom económico de posguerra, los Nozems eran adolescentes holandeses descontentos armados con el poder adquisitivo de un consumidor. En parte Mods, en parte jóvenes delincuentes de los 50, pasaban la mayor parte del tiempo paseando por las calles con sus ciclomotores, bastante aburridos y sin saber que hacer. ¿Su pasatiempo favorito? Meterse en líos y provocar a la policía.

El término “Provo”, en realidad, fue acuñado por primera vez por el sociólogo holandes Buikhuizen en una condescendiente descripción de los Nozems. Roel Van Duyn, un estudiante de filosofía de la Universidad de Ámsterdam, fue el primero en reconocer el durmiente potencial de los Nozems. “Es nuestra tarea convertir su agresividad en conciencia revolucionaria” escribió en 1965.

Inspirado por el anarquismo, el dadaísmo, el filósofo alemán (y futuro gurú de la contracultura) Herbert Marcuse y el Marques de Sade. Van Duyn, un tímido e introvertido intelectual, pronto se convirtió en la mayor fuerza detrás de la revista Provo. Pero mientras Van Duyn dominaba la rama teórica de los Provos, otro elemento más importante era proporcionado, incluso antes, por su otro co-fundador, Robert Jasper Grootveld, un antiguo limpiador de ventanas y el primer príncipe de los payasos de la cultura popular.

Más interesado en la magia que en Marx, Grootveld era un artista extrovertido con un don para los gestos teatrales. Al principio de la década de los 60, atrajo a enormes multitudes en Ámsterdam con “Happenings” exhibicionistas. En el centro de la filosofía de Grootveld estaba la creencia de que a las masas les habían lavado el cerebro hasta convertirlos en un rebaño de adictos consumidores, la “despreciable gente de plástico”. Según Grootveld, eran necesarios nuevos rituales para despertar a estos complacientes consumidores. Mientras los escritos de Van Duyn hacían un llamamiento al público culto, Grootveld encontró a sus seguidores entre los gamberros de la calle.

El fenómeno Provo fue consecuencia de la alienación y de lo absurdo de la vida al comienzo de los años 60. Fue algo irresistiblemente atractivo para la juventud holandesa y dio la impresión de haberse propagado alrededor del mundo. Sin embargo, en solo unos pocos años desapareció, asfixiado por su propio éxito.

“Cada fin de semana en 1962, le hacía una visita a un oficial de policía llamado Houweling,” explica Grootveld “Durante estas visitas, solía vestirme como un indio americano. Siempre teníamos unas conversaciones muy amistosas sobre marihuana. Houweling no tenía ni idea sobre ella, de modo que podía contarle todo lo que quisiese”.

De esta manera empezaba el “Marihuettegame”, un juego de desinformación al que jugaban Grootveld y sus amigos. La idea era demostrar la completa ignorancia de la clase dirigente sobre el cannabis. Los jugadores tenían que pasárselo bien, ridiculizar a la policía y, por supuesto, fumar hierba. Pero aparte de eso, no había reglas. Todo lo que se pareciese remotamente a la marihuana se le llamaba “marihu”: te, heno, comida para gatos, especies o incluso hierbas. Los puntos de bonificación se acumulaban cuando un fumador conseguía colocarse al consumir una sustancia legal. Los jugadores habitualmente llamaban ellos mismos a la policía. Una redada de uniformados adictos a la nicotina, buscando algo que no existe, era considerado el premio gordo.

“Un día, el grupo al completo, fuimos a Bélgica en Bus” dice Grootveld. “Por supuesto, informe a mi amigo Houweling de que algunos elementos podían llevar algo de hierba encima. En la frontera, la policía y los agentes de aduanas estaban esperándonos. Seguidos por la prensa, nos llevaron para registrarnos minuciosamente. Los pobres policías…todo lo que pudieron encontrar fue comida de gatos y algunas hierbas legales. “La marihuana es comida para perros” bromearon los periódicos al día siguiente. Después de aquello, los policías decidieron abstenerse de fastidiarnos en el futuro, por miedo a cometer mas meteduras de pata”.

El año siguiente, Grootveld y el artista Fred Wessell abrieron la tienda “Afrikaanse Druk Stoor”, donde vendían marihuana real y de mentira.

El juego de marihuette se convirtió en el modelo para las futuras tácticas de los Provos. Sorprendentemente, los juegos demostraron ser una forma efectiva de hacer añicos la personalidad engreída y la rectitud de los autoritarios.
La policía normalmente actuaría de forma exagerada, haciéndose ver ridículos a si mismos durante el proceso. Había, también, una seriedad subyacente en el método. El objetivo final era cambiar la sociedad a mejor.

A finales de los años 50, Grootveld era ya conocido como un tipo de artista de performance. Su inspiración, como el reclamaba, tuvo su origen en una peregrinación a Africa, donde adquirió un misterioso botiquín de medicinas que antes pertenecía a un chamán. De alguna manera, el botiquín ayudó a Grootveld a formular una crítica a la sociedad occidental, la cual, llego a creer, estaba dominada por adicciones insanas. Una corta estancia en un hospital hizo convencer pronto a Grootveld de que una de las peores era el consumo de cigarrillos “Todos aquellos pacientes adultos, mendigando y rezando por un cigarrillo fue una visión repugnante” recuerda. (Aun después de haberlo comprendido, Grootveld continuó siendo un fumador empedernido.)

Fumar, según Grootveld, era un culto irracional, un ritual sin sentido al que la industria tabacalera forzaba a la sociedad con el único propósito de sacar beneficios. Los jefes de la “Nico-Mafia” eran los mayores sacerdotes del “culto al cigarrillo”; Los spots publicitarios eran sus tótems. Las agencias de publicidad eran poderosos brujos, conjurando hechizos mágicos sobre el público hipnotizado. Al fondo de la pila permanecían los adictos consumidores, dando sus vidas a través del cáncer al gran “Nico-señor”.

Grootveld comenzó una ofensiva individual contra la industria tabacalera. Lo primero que hizo, fue garabatear la palabra “cáncer” en alquitrán negro en cada estanco de la ciudad. Por esto, fue arrestado y enviado a prisión.

Tras su puesta en libertad, Grootveld empezó a ir a las tiendas de tabaco armado con un trapo empapado en cloroformo. “Extendía ese terrible hedor a hospital a mi alrededor”, dice. “Preguntaba si podía hacer una llamada y me pasaba horas al teléfono, gritando, tosiendo y jadeando, hablando a cerca de hospitales y cáncer, asustando a todos los clientes”

Klass Kroese, un rico y excéntrico dueño de un restaurante, decidió apoyar a Grootveld en su cruzada anti-tabaco. Le proporcionó un estudio, al cual Grootveld apodó “El templo anti-tabaco”. Declarándose a si mismo como “El primer hechicero anti-tabaco”, Grootveld convocó cada semana misas negras con funciones de invitados como el poeta Johnny The Selfkicker, el escritor Simon Vinkenoog y otros artistas underground locales.

Pero Grootveld pronto se desilusionó por la poca cobertura que las funciones recibieron en los medios, echándole toda la culpa a la “Nico-Mafia”, los cuales controlaban la prensa. Decidió hacer algo realmente sensacional. Después de un discurso apasionado y cantar el “Ugge Ugge”, la canción oficial anti-tabaco, Grootveld prendió fuego al templo anti-tabaco, en frente de un desconcertado grupo de bohemios, artistas y periodistas. Al principio todo el mundo pensaba que se trataba de una broma, pero cuando Grootveld empezó a rociar de gasolina toda la sala, la audiencia huyó a un lugar seguro. Grootveld estuvo peligrosamente cerca de haberse freído, salvado solamente por el empeño que puso la policía en rescatarlo. Aunque la cruzada solo había comenzado, el incendio le costo el apoyo de Kroese, su primer patrocinador.

En 1964, Grootveld traslado sus misas negras, ahora conocidas como “happenings”, a la cercana Spui Square. En el centro de la plaza había una pequeña estatua de un niño, “Het Lievertje”. Por coincidencia, la estatua había sido encargada por una importante empresa tabacalera. Para Grootveld, esta pequeña evidencia probaba la insidiosa infiltración de los sindicatos de la nico-droga. Todos los sábados, exactamente a medianoche, Grootveld comenzó a aparecer por la plaza, vistiendo un extraño conjunto y actuando para una regular y cada vez mayor audiencia de Nozems, intelectuales, curiosos viandantes y policías.

El escritor Harry Mulisch lo describió de esta manera: “Mientras sus padres, sentados en sus refrigeradores y lavaplatos, estaban mirando la televisión con su ojo izquierdo, con el derecho su coche aparcado en frente de casa, en una mano la batidora de la cocina y en la otra De Telegraaf, sus chicos iban el sábado noche a Spui Square… y cuando el reloj marcaba las doce, el sumo sacerdote hacía aparición, disfrazado, desde algún callejón y empezaba a caminar en círculos mágicos alrededor del demonio nicotinoso, mientras sus discípulos brindaban, aplaudían y cantaban la canción del “Ugge ugge””.

Una noche en mayo de 1965, Van Duyn apareció en uno de los Happenings y comenzó a distribuir folletos que anunciaban el nacimiento del movimiento Provo. “La elección Provo se encuentra entre la resistencia desesperada y el deterioro apático” escribió Van Duyn. “Provo se da cuenta de que finalmente será el perdedor, pero no dejara pasar esta ultima oportunidad de molestar y provocar profundamente a esta sociedad…”

Grootveld leyó el primer manifiesto Provo y decidió colaborar con sus editores. “Cuando leí la palabra anarquismo en aquel primer panfleto, me di cuenta que esa anticuada ideología del siglo diecinueve se iba a convertir en lo más ardiente de los sesenta” recuerda.

A los folletos les siguieron panfletos más elaborados anunciando la creación de los planes blancos. Constant Nieuwenhuis, otro artista, jugó un papel importante en el desarrollo de la filosofía blanca, que consideraba al trabajo (especialmente al rutinario trabajo de fábrica) como algo obsoleto. La renuncia al trabajo de los Provos apelaba a los Nozems – y marcaba una importante ruptura con el capitalismo, el comunismo y el socialismo, que apreciaban el trabajo como algo valioso por si mismo. Los Provos, sin embargo, simpatizaban más con el hijo anarquista de Marx, Paul Lafargue, autor de “El derecho a la pereza”.

El más famoso de los planes blancos fue el Plan Blanco de las bicicletas, previsto como la última solución al “tráfico terrorista de una minoría motorizada”. Inventado por el diseñador industrial Luud Schimmelpenninck, este plan proponía expulsar a los coches, nocivos para el medio ambiente, del interior de la ciudad, para ser remplazados por bicicletas. Por supuesto, las bicicletas serían proporcionadas gratuitamente. Estarían pintadas de blanco y se mantendrían permanentemente accesibles, para asegurar su disponibilidad al público. Schimmelpenninck calculó que, incluso desde un estricto punto de vista económico, el plan iba a proporcionar grandes beneficios para Ámsterdam.

Los Provos decidieron poner en acción el plan proporcionando las primeras cincuenta bicicletas. Pero la policía inmediatamente las acabo confiscando, alegando que habían hecho una invitación al robo. Los provos se vengaron robando unas cuantas bicicletas de la policía.

El Plan Blanco de las victimas establecía que cualquiera que causase un accidente mortal de automóvil debería ser forzado a pintar el perfil del cuerpo de la víctima en la acera donde se hubiese producido el accidente. De esta manera, nadie podría ignorar las muertes que causaban los coches.

Otros planes blancos incluían el Plan Blanco de las chimeneas (Poner un fuerte impuesto a las más contaminantes y pintarlas de blanco), el Plan Blanco de los críos (guarderías gratis), El Plan Blanco de las viviendas (poner fin a la especulación inmobiliaria) y el Plan Blanco de las mujeres (atención médica gratuita para las mujeres).

Algunos planes blancos eran elaborados minuciosamente, otros surgían de instantes de inspiración. “Parecía que proponer un Plan Blanco era casi un examen necesario para convertirse en un Provo”, dice Grootveld. El más divertido de todos era el Plan Blanco de los pollos, propuesto por un subcomité llamado Amigos de la Policía. Después de que la policía comenzase a reaccionar incrementando la violencia contra las manifestaciones de los Provos, estos intentaron alterar la imagen de los policías, que eran conocidos como los “pollos azules”. Los nuevos pollos blancos iban a ir desarmados, dando vueltas en bicicletas blancas, ofreciendo primeros auxilios, pollo frito y anticonceptivos gratis.

La policía fracaso al apreciar esta propuesta. En una manifestación confiscaron una docena de pollos blancos que habían sido colocados para crear un efecto simbólico.

Las teorías de Van Duyn sobre la vida moderna eran bastante similares a las de Grootveld: Los trabajadores y la clase dirigente se habían fundido en una grande y gris clase media. Esta aburrida burguesía estaba viviendo en un estado catatónico, su creatividad fue hecha polvo por la televisión. “Es imposible tener la menor confianza en esa dependencia, el servil grupo de cucarachas y los piojos “, concluye Van Duyn.

La única solución a este problema se encontraba en los Nozems, artistas, marginados, los chicos de la calle y los beatniks, los cuales compartían su no-participación en la sociedad capitalista. Era tarea de los Provos despertar su latente instinto para la subversión, para convertirlo en acción anarquista.

Como más tarde se aclaró, los Provos no iluminaron realmente a las multitudes de la calle, aunque ofrecieron la oportunidad, tanto a intelectuales como a vándalos, de expresar sus sentimientos de frustración y rabia.

Los escritos de Van Duyn combinaban una mezcla a partes iguales de pesimismo e idealismo. Demasiado realista para esperar una revolución total, tendió a seguir una estrategia más pragmática y reformista. Finalmente defendió participar en las elecciones municipales de Ámsterdam. Otros Provos denunciaron esto como una vergonzosa traición de los ideales anarquistas.

Un panfleto de los Provos impacto en los kioscos plegado entre las páginas de “De Telegraaf”, el periódico de mayor tirada de Ámsterdam. El perpetrador de esta acción, Olaf Stop, fue inmediatamente despedido del kiosco del aeropuerto donde trabajaba. Ningún problema grave para un Provo. Era importante demostrar desdén por las profesiones en general.

Cuando el siguiente folleto, Provokaatsie #3, fue publicado despertó indignación por toda Holanda al aludir al pasado nazi de algunos miembros de la Casa Real, una institución sagrada para la sociedad holandesa. Los Provos lanzaron el panfleto a la barcaza real mientras recorría los canales de Ámsterdam. Provokaatsie #3 fue el primero de una serie de publicaciones que fueron inmediatamente confiscadas por la policía. La excusa oficial fue que los Provos habían utilizado unas ilustraciones sin permiso. Le siguió un juicio y Van Duyn fue señalado como responsable. Pero en vez de aparecer en el tribunal, Van Duyn envió una nota que decía que era “…simplemente imposible mantener una sola responsabilidad individual. Provo es el producto de una siempre cambiante, anónima pandilla de elementos subversivos… Provo no reconoce los derechos de autor, ya que es precisamente otra forma de propiedad privada a la que renunciamos… Sospechamos que esto es una forma indirecta de censura ya que el Estado es demasiado cobarde para denunciarnos de forma clara por “alta traición” (delito por violar la dignidad del soberano)… A propósito, nuestros corazones están llenos de desprecio general hacia las autoridades y hacia cualquiera que se someta a ellas…”.

En julio de 1965, aparece el primer número de la revista “Provo”. “Fue bastante escandaloso para la clase dirigente”, recuerda Grootveld. “Se dieron cuenta de que no éramos simple escoria estúpida sino que éramos totalmente capaces de establecer una especie de organización”.

El primer número contenía recetas caducadas del siglo diecinueve para bombas, explosivos y bombas trampa. Los petardos que se incluían en la revista fueron la que excusa que dio la policía para poder confiscar la revista. Arrestados con cargos de incitación a la violencia, los editores Van Duyn, Stoop, Hans Metz y Jaap Berk fueron puestos en libertad unos pocos días después.

En realidad Los Provos tenían una actitud ambivalente hacia la policía, viéndolos como elementos esenciales, no-creativos, para que un Happening tuviese éxito. Grootveld los llamaba los “Co-Happeners”. “Por supuesto, es obvio que los policías eran nuestros mejores compinches”, escribió Van Duyn. “Cuanto mejor fuese su número, cuanto más grosera y fascista fuese su actuación, mejor para nosotros. La policía, igual que hacemos nosotros, se dedica a provocar a las masas… Causan resentimiento. Nosotros intentamos convertir ese resentimiento en revuelta”.

Durante julio de 1965, los Provos se convirtieron en la noticia principal de toda la nación, en su mayor parte debido a la reacción desmesurada de la administración de la ciudad, los cuales trataron al movimiento como una crisis seria. Aunque solamente un puñado de Provos existió realmente, debido a la manipulación de los medios parecía como si hubiese miles de ellos recorriendo las calles. “Éramos como Atlas sosteniendo una imagen que había sido inflada en enormes proporciones” recuerda Van Duyn.

En los primeros Happenings, la policía solía responder deteniendo a Grootveld, lo que no era un gran problema. Grootveld era considerado un inofensivo excéntrico y siempre lo trataban con respeto. En privado, se las arreglaba bastante bien con la policía. “Me daban café y me enseñaban fotografías de sus hijos”, dice. Y Grootveld todavía sentía gratitud hacia la policía por haberlo rescatado de su templo en llamas.

De cualquier manera, los problemas empezaron a finales de julio. Unos días antes, el Plan Blanco de las bicicletas había sido comunicado a la prensa. La policía estaba presente, pero no intervino. El sábado siguiente, en un happening anti-coches, no obstante, la policía se presentó en un gran número. Tan pronto como se dio lugar a alguna escaramuza, la policía trato de disolver a la multitud.

La siguiente semana, después de una cobertura sensacionalista de la prensa, una enorme multitud se congrego en Spui Square. De nuevo la policía trato de disolver a las masas, pero esta vez se desataron unos serios enfrentamientos, con el resultado de siete detenidos. Al día siguiente los titulares de “De Telegraaf” chillaban “¡Los Provos están atacando!”. De pronto, los Provos eran la calamidad nacional.

En agosto de 1965, algunos Provos se reunieron con la policía para tratar las intervenciones violentas en los happenings. “Desde que Ámsterdam es el Centro Mágico,es de gran

importancia cultural que los happenings no sean interrumpidos!” Declaraban los Provos en una carta al comandante de la policía. Desafortunadamente, las conversaciones no produjeron ningún resultado. “Nos miramos fijamente entre nosotros con incredulidad como si fuésemos animales exóticos”, dice Van Duyn.

Esa misma noche, la policía rodeo la pequeña estatua de Spui Square, según recuerda Rob Stolk “como si estuviese hecha de diamantes y el Dr. No o James Bond quisiesen robarla”.

Alrededor de dos mil espectadores estaban presentes, todos esperando a que sucediese algo. Exactamente a las doce de la noche hicieron aparición, no Grootveld, pero si otros dos Provos. Cuando empezaron a lanzar flores a la estatua de Het Lievertje, la audiencia comenzó a animarse. La policía los arrestó al momento, después de lo cual estallaron los disturbios. Hubo trece detenidos, de los que cuatro de ellos no tenían nada que ver con los Provos, pero sucedió que estaban merodeando la plaza en aquel momento. Todos ellos pasaron entre uno y dos meses en prisión.

En septiembre de 1965, los Provos centraron sus acciones en otra estatua, el monumento a Van Heutsz. Aunque Van Heutsz era considerado por la mayoría de holandeses como un gran héroe de su pasado colonial, los Provos lo tildaron de imperialista carroñero y criminal de guerra. La semana siguiente fueron organizadas las primeras concentraciones contra la guerra de Vietnam por estudiantes izquierdistas que lentamente se estaban uniendo a los Provos. “Nuestras protestas contra la guerra de Vietnam eran desde un punto de vista humanista”, recuerda Stolk. “Criticábamos las crueles masacres pero no nos identificábamos con el Vietcong como Jane Fonda. Eso explica porque nosotros luego no acabamos haciendo videos de aeróbic”.

Aunque los happenings en Spy Square se siguieron celebrando, las manifestaciones de Vietnam pasaron a ser el acontecimiento más importante de 1965. Cada semana se producían cientos de arrestos. Mientras tanto, el virus de los Provos se extendía por toda Holanda. Cada respetable ciudad de provincia presumía de tener su marca local de Provos, todos con su propia revista y estatuas alrededor donde escenificar los happenings.

Al final del año el gobierno cambiaba sus tácticas. En vez de intervenciones violentas de la policía, intentaron manejar a los Provos. Sacaron a la luz sus leyes obsoletas y las pusieron en su contra. Pero cuando, en base a esto, se rechazó un permiso para una manifestación, los Provos se presentaron con una pancarta en blanco y distribuyendo panfletos sin nada escrito. Los siguieron arrestando. El Provo Koosje Koster fue detenido por repartir uvas pasas en un happening de Spui Square. ¿La razón oficial? Poner en serio peligro la seguridad y el orden público.

La opinión pública sobre los Provos comenzó a polarizarse cada vez más. Aunque muchos estaban a favor incluso de medidas más duras contra los agitadores, un creciente segmento del público simpatizaba con los provos y empezaba a tener serias dudas sobre las reacciones desmedidas de la policía.

La monarquía se convirtió, para los provos, en el máximo símbolo de la clase dirigente que debían atacar. Las ceremonias reales ofrecían un amplio abanico de oportunidades para la sátira. Durante el "Día de la princesa", cuando la reina estaba pronunciando su discurso anual, los Provos hicieron un discurso falso donde la reina declaraba que se había hecho anarquista y que estaba negociando una transición de poder con ellos. El provo Hans Tuynman invitó a la reina a mantener una intima conversación en frente del palacio, donde el y algunos otros provos habían reunido unas cómodas sillas. Aunque la reina no apareció, la policía si lo hizo y rápidamente disolvió el happening.

El clímax de estas actividades anti monárquicas llego en marzo de 1966, cuando la princesa Beatrix se caso con un alemán, Claus Von Amsberg, un antiguo miembro de las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend). Por coincidencia, Grootveld estuvo haciendo performances basadas en "La llegada de Klaas", un mesías mítico. Sinterklaas, la versión holandesa de Santa Claus, y Klaas Kroese, el antiguo patrocinador de Grootveld le sirvieron de inspiración, pero cerca de marzo, los Provos identificaron la llegada de Klaas con la de Van Amsberg.

"Grootveld protesto por esta corrupción de su simbólica mitología de Klaas" recuerda Jef Lambrecht. "Quería mantener a Klaas como algo puro e indefinido, pero el vinculo se estableció pronto".

Los Provos pasaron meses preparándose para la boda de marzo. Se había abierto una cuenta en un banco para recolectar donaciones para un regalo anti-boda. El Plan Blanco de los rumores se había puesto en acción. Salvajes y ridículos rumores se habían extendido de un lado a otro de Ámsterdam. Se creyó ampliamente que los Provos estaban preparándose para echar LSD en el suministro de agua de la ciudad, que estaban construyendo una pistola de pintura gigante para atacar el desfile de la boda, que estaban acumulando estiércol para expandir por toda la ruta del desfile, y que los caballos reales iban a ser drogados. Aunque los Provos en realidad no estaban preparando nada más que unas pocas bombas de humo, la policía se esperaba los peores e inimaginables actos de terrorismo. Las revistas extranjeras ofrecieron altas cantidades de dinero a los Provos si revelaban sus planes secretos antes de la boda, unos planes que no existían.

Unos pocos días antes de la boda, todos los Provos desaparecieron misteriosamente. Hicieron esto simplemente para evitar ser arrestados antes del gran día. Mientras tanto, las autoridades solicitaron 25.000 tropas para ayudar a vigilar la ruta del desfile.

En el día de la boda, Ámsterdam - la ciudad más anti-alemana y anti-monárquica de todo el país - no estaba de humor para grandes festejos. La mitad del consejo municipal ignoró la recepción oficial de la boda. Un periodista extranjero lo expuso de esta manera: “La ausencia de ninguna ventana decorada, de ningún adorno festivo, es solo otra expresión de la indiferencia del público”.

Milagrosamente, al ir vestidos como ciudadanos respetables, los Provos se las apañaron para pasar a escondidas sus bombas de humo delante de la guardia de policías y soldados. “La noche anterior, los policías cometieron una terrible metedura de pata al registrar violentamente a un inocente señor mayor que llevaba una sospechosa mochila de cuero. Así que los idiotas recibieron órdenes de no registrar ninguna mochila de cuero más, ¡temiendo una jugarreta de los Provos!” dice Appie Pruis, un fotógrafo. Las primeras bombas se lanzaron justo al lado del palacio cuando empezó la procesión. Aunque las bombas no eran realmente peligrosas (estaban hechas de azúcar y nitrato), provocaron unas tremendas nubles de humo, que fueron vistas por las televisiones de todo el mundo. “Fue una disparatada acumulación de errores insensatos. La mayoría de los policías habían sido traídos del campo, de modo que eran totalmente incapaces de identificar a los Provos”. Se produjo, a continuación, una violenta reacción policial, de la que fueron testigos los periodistas extranjeros, muchos de los cuales fueron aporreados y golpeados durante la confusión. La boda se convirtió en un desastre para las relaciones públicas. “Las manifestaciones de los Provos son las respuestas del resentimiento de Ámsterdam al folclore monárquico”, comentaba un periódico español.

La semana siguiente a la boda, una exhibición fotográfica documentaba la violencia policial. Los invitados a la exposición fueron atacados por la policía y golpeados con severidad. La indignación pública contra la policía alcanzó nuevas cumbres. Muchos conocidos escritores e intelectuales solicitaron una investigación independiente sobre el comportamiento de la policía.

En junio, después de que un hombre fuese asesinado durante un conflicto laboral, parecía como si una guerra civil estuviese a punto de estallar. Según “De Telegraaf”, la victima no fue asesinada por la policía sino por otro compañero de trabajo, una escandalosa mentira. Una multitud furiosa irrumpió en las oficinas del periódico. Por primera vez, el proletariado y los Provos estaban luchando en el mismo bando.

A mediados de 1966, la represión estaba fuera de control. Cientos de personas estaban siendo detenidas cada semana en happenings y en concentraciones contra la guerra de Vietnam. La prohibición de las manifestaciones hizo que estas se hicieran incluso más grandes. Hans Tuynman se había convertido en un mártir al haber sido sentenciado a tres meses de cárcel por murmurar la palabra “imagen” en un happening. Alrededor de aquella época, un colaborador holandés de los nazis, un criminal de guerra responsable de la deportación de judíos, había sido puesto en libertad y un miembro de una fraternidad estudiantil recibió solo una pequeña multa por homicidio.

Finalmente, en agosto de 1966, se estableció un comité perteneciente al congreso para investigar la crisis. Las conclusiones del comité tuvieron como resultado la destitución del comisario de policía. En mayo de 1967, el alcalde de Ámsterdam, Van Hall, fue “honorablemente” cesado, después de que el comité hubiese condenado sus políticas. De una manera lo suficientemente extraña, los Provos, que habían exigido la dimisión del alcalde desde haría más de un año, liquidaron en una semana su destitución.

La razón de la desaparición de los Provos, la cual fue totalmente inesperada para los forasteros, fue debido a la creciente aceptación de elementos moderados, y a la creciente confusión dentro de sus filas. Tan pronto como los Provos comenzaron a participar en las elecciones municipales se produjo una transformación. Emergió un politburó provo, que consistía en que los Provos VIP se dedicaban a dar todo de si mismos por sus carreras políticas: Provos haciendo giras por el país, haciendo lecturas y concediendo entrevistas. Cuando los Provos VIP estaban fuera de la ciudad asistiendo a un congreso provo, Stolk protagonizó un falso golpe de estado al palacio anunciando que un nuevo Consejo Terrorista Revolucionario había tomado el poder. Van Duyn reaccionó furiosamente, no comprendiendo que era una provocación hacía los mismos Provos. Cuando el monumento de Van Heutsz fue deteriorado con bombas, los Provos declararon que “Aunque sentían simpatía por la causa, ellos deploraban profundamente el uso de la violencia”. La división entre los Provos de la calle y los VIP reformistas comenzaba a crecer. Algunos Provos volvieron a sus estudios, otros se hicieron hippies y se apartaron del movimiento.

Provo fue un gran éxito siempre y cuando estuvo considerado como algo fuera de la sociedad. Pero tan pronto como el sistema comenzó a asimilarlo, el fin estaba próximo. Los liberales moderados comenzaron a defenderlos públicamente y los sociólogos comenzaron a estudiar el movimiento. El antiguo ministro de transportes unió fuerzas con los Provos “Como un verdadero adepto, debería haber propuesto la persecución de los Provos”, dijo más tarde Van Duyn.

La propuesta de los Provos de crear un parque para los niños era acogida en esos momentos con gran entusiasmo por el ayuntamiento de la ciudad. El verdadero signo de la institucionalización de los Provos, sin embargo, fue la instalación de un “rincón del orador” en el parque.

Van Duyn alentaba este desarrollo, pero Stolk lo veía como una forma de tolerancia represiva - los Provos ahora eran libres, libres para ser ignorados. “Políticos comprensivos, Provologistas buen rollistas y reverendos mimados, estaban formando un círculo contra-mágico alrededor nuestra para arrebatarnos los poderes mágicos”, dice Stolk. Así que Grootveld y Stolk decidieron liquidar Provo. “El espíritu y el poder se habían desvanecido” dice Grootveld. “Provo se había convertido en un grupo dogmático. Había degenerado hacía un sello legal de aprobación”.

En la reunión de liquidación, Stolk dijo “Provo tiene que desaparecer por que todos los Grandes Hombres que nos crearon se han marchado” en referencia a los dos archienemigos de los Provos, el alcalde y el comisario de policía.

Los Provos se guardaron un último truco en la manga. Se extendió un rumor blanco que decía que las universidades americanas querían comprar los archivos y documentos de los Provos, que realmente nunca habían existido. La Universidad de Ámsterdam, temiendo que aquellos tesoros sociológicos pudiesen desaparecer en el extranjero, les hizo una oferta que los Provos no pudieron rechazar.


Escrito por Teun Voeten

High Times, Enero 1990.


Traducido por Translate The Revolt
translatetherevolt@gmail.com –
http://translatetherevolt.blogspot.com/

Artículo en Ingles: http://www.ardjoena.nl/Sixties/P60-07.html

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viernes 9 de enero de 2009

Up Against The Wall Motherfucker! – Entrevista con Ben Morea




Morea habla sobre Black Mask, los grupos de Up Against The Wall Motherfucker! y sus actividades durante la decada de los 60 – como irrumpir en el Pentagono durante una protesta contra la guerra, o el “asesinato” de un famoso poeta. También tratara sus relaciones de amistad con varios personajes, incluida la última etapa de Valerie Solanas – que fue quien disparó a Andy Warhol y escribió el Manifiesto SCUM.


Entrevista con Ben Morea

Ben Morea fue entrevistado por Iain McInntyre en 2006






Háblanos acerca de tu experiencia y de cómo llegaste a involucrarte en las escenas radicales de Nueva York durante la década de los sesenta.


Me crié en su mayor parte alrededor del área de Virginia/Maryland y Nueva York. Cuando tenía 10 años mi madre se volvió a casar y nos mudamos a Manhattan. Yo era fundamentalmente un chaval del ghetto y durante mi adolescencia me vi involucrado en asuntos de drogas por lo que acabe pasando un tiempo en prisión. Hubo un tiempo cuando estaba en el hospital de la prisión en el que comencé a leer y a desarrollar interés por el arte. Cuando me pusieron en libertad mi personalidad había cambiado completamente. Para acabar con mi adicción rompí completamente con los chavales con los que había crecido y con la vida que conocía.

Al final de los años 50 fui en búsqueda de los beatniks ya que aparentaban combinar el arte con la conciencia social. Conocí a la gente del Living Theatre y acabé bastante influenciado por sus ideas a pesar de que nunca me vi orientado hacía el teatro. Judith Malina y Julian Beck eran anarquistas y ellos fueron los primeros en poner un nombre a la manera en la que me estada sintiendo e inclinando filosóficamente.

También conocí a un artista ítalo-americano que se llamaba Aldo Tambellini el cual tenía un pensamiento muy radical que canalizaba en su arte más que en el activismo social. El sólo hacía exhibiciones en sitios corrientes como cementerios o vestíbulos para traer el arte al público. Me influyó bastante en ver que tener arte en los museos era una manera de rarificarlo y de hacerlo una herramienta para la clase dirigente.

Soy autodidacta por lo que continué mi seguimiento del anarquismo y del arte a través de la lectura y manteniendo correspondencia. Fui consciente de Dada y del surrealismo así como del ala radical del arte del siglo veinte e intentaba encontrar a cualquier persona que tuviese información sobre el tema o a alguien que estuviera involucrado. Realmente me sentía a gusto con el matrimonio entre el pensamiento social y una práctica estética. Mantuve correspondencia durante un tiempo con uno de los dadaístas vivos, Richard Huelsenbeck, que vivía en Nueva York, pero al que nunca llegue a conocer.

Al mismo tiempo empecé a desarrollar simpatía por el ala política de los anarquistas al reunirme con gente que había luchado en España, en la Columna Durruti y otros grupos. Todos ellos tenían alrededor de 60 años mientras que yo estaba en la veintena.

También estaba trabajando en mi propio arte y estética. Principalmente estaba pintado en abstracto pero también esculpiendo formas naturalistas. Tenía algunas influencias de los expresionistas americanos, pero también del Zen.

¿Cuando se formo Black Mask como grupo? ¿Cómo os organizasteis y quienes estabais implicados?

Es difícil de explicar, empezamos en 1965 o 1966, pero la revista definitivamente comenzó en 1966. Black Mask era realmente muy pequeño. En un principio éramos unas pocas personas. Como anarquistas, y no muy doctrinarios, no teníamos ningún líder aunque yo era la fuerza de conducción dentro del grupo. Ron Hahne y yo habíamos trabajado juntos con Aldo haciendo espectáculos artísticos en público para promover la idea del arte como una parte integral del día a día de nuestras vidas, y no un objeto institucionalizado. Ron y yo nos hicimos íntimos amigos y descubrimos que teníamos una visión social más polémica que la que tenía Aldo sobre querer aproximarnos mas a los elementos políticos de Dada y del surrealismo como también a los crecientes disturbios de la América negra. Queríamos encontrar un lugar en el que el arte y la política pudiesen coexistir en una forma radical. Una vez comenzamos a publicar Black Mask y a participar en acciones otros artistas y personas que estaban en nuestra onda se vieron atraídos por lo que estábamos haciendo. Yo siempre estuve a favor de un enfoque orgánico donde no se tuviese que hacer reuniones y la gente se asociase informalmente más que en tener una jerarquía y miembros reclutados.

Con el tiempo Ron empezó a perder interés por la esfera política y comenzó a interesarse más en trabajar con gente que estaba involucrada en la lucha por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Puedo decir honestamente que tanto en Black Mask como luego en The Family nunca tuvimos una reunión en donde nos sentáramos, conscientemente, a decidir nuestra dirección o exactamente que trato le íbamos a dar a una situación o a una acción en particular. Todo se fue desarrollando muy espontáneamente, por consecuencias orgánicas o por cualquiera cuestión que creyésemos apropiada en el momento.

Una de las primeras acciones de Black Mask fue cerrar el Museo de Arte Moderno (MOMA). Cuéntanos que sucedió y el enfoque del grupo sobre las acciones directas en general.

Nosotros sentíamos que el arte en si mismo, el esfuerzo creativo, era algo que valía la pena, algo valioso e incluso una experiencia espiritual. El Museo y las galerías separaban al arte de un intercambio vivo y no tenían nada que ver con el impulso vital y creativo. Los museos no eran casas con vida, eran solo un repositorio. Nosotros estábamos buscando maneras de formular preguntas sobre como las cosas eran presentadas y cerrar MOMA fue una de ellas.

La acción fue un éxito. Anunciamos nuestros planes con antelación y acabaron por cerrar el museo por miedo a lo que pudiésemos hacer. Mucha gente se paró, habló con nosotros sobre lo que estábamos haciendo y esta acción, junto con otras, atrajo a varios artistas radicales a nuestro bando.

En otras ocasiones desbaratábamos exhibiciones, galerías y conferencias. La mayoría de estas acciones eran pensadas justo en el mismo momento y muchas de ellas formaron parte de un proceso de aprendizaje. Las cosas que hacíamos no eran razonadas al completo, pero eran una manera de desarrollar y comprender nuestro lugar en la revuelta en curso. Bastantes grupos políticos acabarían por desarrollar estas grandilocuentes estrategias y planes, pero para nosotros eran solo una forma de expresarnos y de ver como podríamos hacer mella en la sociedad.

En 1996 el grupo tomo como blanco el Loeb Centre de la Universidad de Nueva York (NYU). ¿Que paso con esta acción?

Teníamos un fuerte sentido del humor y de guerrilla teatral. Yo solía interrumpir conferencias de arte en la universidad de Nueva York para plantear cuestiones distintas a las que se pretendía discutir. Como resultado fui desafiado a un debate con alguno de los académicos. Recuerdo que ese evento en particular tenía un enfoque pretencioso por lo que tuvimos que hacer algo. Fue increíblemente estratificado y únicamente destinado a la elite y parecía que hubieran intentado hacer todo lo posible para mantenerlo alejado del público en general. Distribuimos montones de panfletos anunciando este evento como gratuito con comida y alcohol y tuvieron que cortar las calles del alrededor por que se presentó mucha gente. Bajamos hasta Bowery y repartimos unos folletos para que todos los borrachos y la gente de la calle subiesen.

Black Mask, evidentemente, no solo tuvo la inspiración de dadaístas, surrealistas y movimientos vanguardistas del pasado, también de las insurrecciones negras contemporáneas y de los movimientos juveniles de la década de los 60. Cuéntanos algo más acerca de estas influencias y sobre tus ideas y enfoques a cerca de la política y el arte en general.

Desde mi perspectiva y desde la de la gente con la que he trabajado veiamos la necesidad de cambiar todo desde la manera en la que vivíamos hasta la manera en que pensabamos incluso hasta la manera en la que comíamos. La Revolución Total era nuestra forma de decir que no nos íbamos a conformar con un cambio político o cultural, lo queríamos todo, queríamos que todo cambiase. La sociedad occidental había llegado hasta un punto muerto y necesitaba ser revisada y reparada. Sabíamos que eso no iba a pasar, pero esa era nuestra reivindicación, así es como éramos.

Eso también significaba ver que necesitabas que se involucrase todo tipo de gente, no solamente activistas políticos. Los poetas y los artistas eran igual de importantes. La revolución sucede como un efecto acumulativo y en parte es un cambio en la conciencia, una nueva manera de pensar.

Como encajó Black Mask dentro de las escenas políticas y artísticas de Nueva York porque parece como si os hubierais salido de vuestro camino de poner en ridículo y desafiar a los ideólogos de cualquier condición.

Mucha gente politizada se cuestionaba lo que hicimos diciendo que debíamos atacar a la sociedad desde el frente político y que no nos debíamos preocupar por el arte. A pesar de todo sentíamos que era mejor actuar desde la posición de cada uno y la nuestra era como artistas. Estas cuestiones eran muy importantes para nosotros.

Muchos de los hippies no se fiaban de nosotros y los políticos nos odiaban porque no podían controlarnos o entender lo que estábamos haciendo. Y estoy seguro que la mayoría de la gente del mundo del arte pensaba que estábamos locos.

Black Mask parece haber planteado, en el pasado, varios desafíos al movimiento por la paz criticando a los moderados por su escasez de militancia o también atacando a la izquierda por su apoyo incondicional al Frente de Liberación Nacional (NLF). Muchos radicales de la década de los 60 están ahora un tanto arrepentidos o parecen reticentes a hablar de su apoyo al régimen de Corea del Norte.

Nosotros apoyábamos el derecho de los vietnamitas a resistir la invasión americana, pero no íbamos a apoyar al gobierno de Vietnam del norte en su propia conducta opresiva. Era un punto sutil y la mayoría de la izquierda no pudo entenderlo. Conocíamos la historia de España donde tanto los franquistas como los stalinistas ejecutaban anarquistas. Nosotros nos negábamos a apoyar a un bando o al otro.

Yo odiaba la reacción visceral de mucha gente de la izquierda que ondeaba encantada la bandera del NLF por todas partes. Nosotros no celebrábamos la muerte de las tropas americanas que habían sido enviadas como carne de cañón al igual que hicieron algunos.

En cierto sentido nosotros no encajamos en ningún sitio y eso significó que nos acabáramos convirtiendo en un polo de atracción para todas aquellas personas que no estaban interesadas en una propuesta dogmática o pacífica. Mucha de la posterior evolución de Black Mask hacia The Family vino a través de que más y más gente se juntase con nosotros e influyera en lo que estábamos haciendo.

Black Mask y posteriormente The Family fueron unos de los primeros grupos en promover el concepto de grupos de afinidad como una forma de organizarse. Un miembro de Family hizo famosa la definición de un grupo de afinidad como una “banda callejera con análisis”. ¿Como se desarrollo este enfoque y de donde proviene el uso del término?

Aunque nos asociáramos en círculos similares con Murray Bookchin nuestro grupo siempre fue bastante diferente porque éramos muy viscerales y el era mas literario. Murray estaba interesado en usar el termino español “grupos de afinidad” [1] para describir a estos grupos no-jerárquicos que se estaban formando. Nosotros decíamos “Dios mío, ¿te puedes imaginar de verdad a los americanos llamándose a si mismos “grupos de afinidad”? (risas) “Usa el Ingles, llámalos grupos de afinidad”.

Háblanos acerca de la revista Black Mask que producías y que se público desde el año 1966 hasta 1968 y que consto de diez ejemplares.

Principalmente fuimos Ron y yo quienes hicimos juntos la revista, pero también había un amplio grupo de gente que nos ayudaba a producirla, imprimirla y distribuirla. La vendíamos por cinco centavos, lo que no era mucho dinero, pero entendíamos que si la gente pagaba por ella la acabaría leyendo en vez de echarle un solo vistazo y tirarla a la basura.

Nos preocuparnos de venderla en la zona sureste de Nueva York, que era nuestro terreno más fértil por que allí había bastantes artistas y activistas. De vez en cuando también fuimos hacía la parte alta de la ciudad aunque aquello era más una cuestión de agitación.

Black Mask fue uno de los primeros grupos en enfrentarse a figuras contraculturales como Timothy Leary y Allen Ginsberg por su miedo, su orientación hacia la religión y su búsqueda del prestigio, etiquetándolos como “la Nueva clase dirigente”. A partir de 1967 parece como si Black Mask se trasladase desde su crítica al arte establecido hacia la crítica del movimiento hippie en auge y de la nueva izquierda.

Aunque éramos muy críticos con ellos yo era amigo de Allen Ginsberg y me hice amigo de Timothy Leary unos años después. Lo que intentábamos decir en su momento era que estaban permitiendo que los usasen como válvula de seguridad. Nosotros queríamos atacar la raíz de la sociedad y creíamos que ellos no lo estaban haciendo. En aquellos tiempos pensábamos que estaban siendo utilizados por las revistas Time y Life aunque en retrospectiva probablemente estas revistas desearían no haberlos sacado en portada, especialmente a Timothy.

Siempre intentábamos agitar las cosas, para dar un empujón tanto al resto de gente como a nosotros mismos. Siempre había bastantes intercambios con todo tipo de radicales y algunas veces eran algo fratricidas porque queríamos arremeter contra alguien pero en otras ocasiones únicamente pretendíamos tratar algún tema.

En 1966 la revista Black Mask citaba a la Internacional Situacionista como un grupo que se estaba moviendo en una dirección similar a la vuestra haciendo un llamamiento a la “revolución de todos los días” y a la abolición del arte como una actividad separada y especializada. Sin embargo a finales de 1967 la I.S. expulsaba a tres de sus miembros británicos por haber apoyado “a cierto Ben Morea, editor del boletín Black Mask”. ¿Cuál fue la fuente de la ruptura entre los grupos y que extensión tuvo vuestra conexión?

Los situacionistas y yo nunca nos encontramos cara a cara. Creo que eran extremadamente doctrinarios y limitados. Parecía que excomulgaban a más gente de la que conservaban. Realmente nunca hubo ningún tipo de conexión entre nuestros grupos y los suyos.

¿Qué paso con el “asesinato” del poeta Ken Koch en 1967?

Para nosotros Koch era un símbolo de este mundo dandi totalmente aburguesado. Yo mismo, Dan Georgakas, Alan Van Newkirk y alguna otra gente de Black Mask fuimos a uno de sus recitales. Creo que fui yo quien sugirió la idea de dispararle con una pistola de fogueo. Alan lo veía como la clásica imagen del lanzador de bombas anarquista.
El medía 1,80 metros, era alto y delgado con un rostro demacrado y siempre vestía de negro – la encarnación anarquista. Así que decidimos “Eres el elegido, tu vas a dispararle” (Risas). Publicamos un panfleto y lo único que tenía era una foto de Leroi Jones con las palabras “La poesía es revolución”. En la noche en que Alan disparo a Koch este se desmayó y toda la gente del público supuso que había muerto por lo que empezó a gritar. Algunas personas lanzaron el panfleto a la audiencia desde un balcón y luego todos nos marchamos.

Las reacciones después del evento se dividían entre la gente que creía que era una de las mejores cosas que habían escuchado y aquellas que pensaban que éramos un grupo de gilipollas inmaduros. Lo que era genial porque mucho de lo que iba Black Mask y The Family era de presionar a la gente a decidir “¿Pertenezco a este tipo de grupo o a este otro?” Estábamos determinados a ser escandalosos con el fin de forzar a la gente a decidir su postura a cerca de las cosas. Queríamos presionar a la gente, forzarla a pensar. “¿Por qué disparar a Koch? Solo era un buen poeta”.

¿Cuál era la conexión de Black Mask con el SDS (Estudiantes por una Sociedad Democrática)?

Veíamos que el SDS se estaba convirtiendo en una fuerza de cambio real y que todos estés grupos de izquierda tradicionales y maoístas como el Progressive Labor Party (Partido Laborista Progresista) estaban intentado controlarlos y apoderarse de su dirección. Creíamos que era importante que otro tipo de gente, como nosotros, se involucrase y mostrase a los estudiantes que tenían muchas opciones, muchos caminos por donde ir.

Recuerdo haber estado en una de las convenciones nacionales del SDS donde la gente estaba entrando en un debate acalorado sobre las diferencias entre los yankees, los establecimientos de la Costa Este, los vaqueros, los establecimientos de Texas. Me levante y dije “Todo esto es una mierda, no os reconozco tíos, nosotros no somos ni los yankees ni los vaqueros – ¡Somos los indios!”. En otro momento un miembro de The Family corrió a por un manifiesto, se levanto con una papelera y dijo “Esta es mi plataforma, tirar todos los manifiestos aquí”.

Con Black Mask y más tarde con The Family usamos la guerrilla teatral y las acciones para mostrar que había otros enfoques que ofrecer además de las habituales políticas aburridas y los elementos más volátiles del SDS se conmovían con eso. Alguna de la gente que luego formaría The Weathermen pasaba el tiempo con The Family y, aunque nunca ha estado acreditado, acabaron influenciados por nuestro estilo militante y nuestra actitud. Sin embargo una vez que se unieron con los grupos más leninistas le dieron a todo una dirección bastante diferente.

Háblanos sobre Valerie Solanas, con la cual mantenías una amistad además de hacer un escrito de defensa de su intento de asesinato de Andy Warhol en 1968. Había un silencio sepulcral en la prensa underground alrededor de sus ideas y de sus acciones después del disparo. Esto parece un poco extraño dado que en ese momento la nueva izquierda se encontraba en una creciente glorificación de la violencia política.

Valerie solía pasar bastante tiempo conmigo cuando estaba sin hogar o de mudanzas. Había bastante parodia e ironía en sus escritos, pero también era, y no lo digo en el mal sentido de la palabra, una persona bastante loca. Ella veía que tenía la necesidad de plantear algunas cuestiones alrededor de lo que les estaba pasando a las mujeres y el manifiesto SCUM fue su mejor manera de expresarse. Siempre me encantaron las personas que se escapaban de los cánones, que no encajaban en los moldes.

Algún tiempo después cuando la etapa de Black Mask había terminado y la de The Family estaba empezando nos involucramos en la ocupación de la universidad de Columbia [1968]. Valerie fue allí, me encontró y me pregunto “¿Qué pasaría si disparo a alguien?” yo le respondí “Depende de dos cosas – a quien disparas y de si muere o no”. Una semana después disparó a Andy Warhol.

Después de que le disparase escribí un panfleto apoyándola. Debí ser la única persona que lo hizo públicamente. Fui hasta MOMA y lo repartí por la zona. Toda la gente que conocía era bastante negativa al respecto, pero, hey, yo sentía una inmensa aversión hacia Warhol y a Valerie la quería. Creía que estaba en lo correcto al sentir ira y que el era más destructivo que ella ya que estaba ayudando a destruir la idea general de la creatividad en el arte.
A alguna gente no le gusta el terminó, pero yo siento que la creatividad es un tipo de acto espiritual, algo profundo para la gente que lo hace. Warhol era exactamente lo opuesto, intentaba negar y purgar lo esencial de la creatividad y darle una base comercial. También como persona era alguien realmente despreciable, y eso es por lo que Valerie lo odiaba. El usaba y manipulaba a las personas.

El ataque a Andy se encontró con el silencio de la izquierda y yo creo que fue porque planteaba algunas cuestiones con las que nadie podía estar de acuerdo. Esta violencia no estaba sucediendo en un lugar lejano. Además Andy se había convertido en una estrella, casi una imagen honorable, y ella estaba arremetiendo contra todo esto. Incluso la gente a la que le gustaba su discurso feminista no se pudo poner de acuerdo con que hubiese hecho daño a Andy. Black Mask y The Family volvíamos a la gente politizada, chiflada, porque no nos amoldábamos a sus arquetipos, porque estábamos deshaciéndonos de los cánones, así que te puedes imaginar como consideraban a Valerie.

Black Mask continuó como revista hasta mediados de 1968. ¿Cuál fue el proceso en que se vio envuelto el grupo para evolucionar hacia lo que luego se conoció como Up Against The Wall Motherfucker?

The Family/Up Against The Wall Motherfucker y Black Mask estaban emparentados al haber pasado a convertirse los unos en los otros, pero en realidad eran grupos muy diferentes en cuanto a la gente que estaba involucrada y en lo que hicieron. Nunca hubo decisiones a cerca de la idea de crear un grupo nuevo, ningún anteproyecto, era solamente una cuestión de evolución en donde un grupo se desvanecía y otro tomaba forma. Es incluso difícil explicar exactamente en que punto terminaba uno y empezaba otro.

The Family había sobrepasado el limite, era extremadamente volátil y no tenía muchas inclinaciones hacía la esfera cultural. Incluía a muchos artistas, pero también a gente de todo credo que quería vivir una vida más real, más visceral de la que le ofrecían. Algo menos limitado que perseguir solo la política o el arte, algo libre.

Nosotros, realmente, no éramos ni hippies ni políticos. Éramos distintos a los otros grupos aunque perteneciéramos al grueso de la contracultura. Alguna gente nos etiquetaba como hippies. Aquellos que tuvieran algún conocimiento a cerca de la contracultura podrían darse cuenta de que estábamos hechos de una madera más gutural. Pero en apariencia teníamos algo de parafernalia hippie como por ejemplo llevar pelo largo y ropa étnica. También tomábamos un montón de LSD. Incluso aunque fuésemos radicales como ellos a nadie se le ocurriría mezclarnos con el Youth Communist League (Liga de la Juventud Comunista). (Risas)

¿Cuáles eran algunas de las diferencias entre Black Mask y The Family?

The Family era mucho más grande y tenía mucha más vida que Black Mask, que era un grupo más esotérico. Nunca nos referíamos a nosotros mismos como Up Against The Wall Motherfucker, aunque firmábamos nuestros carteles y panfletos, que podían ser producidos por cualquiera del grupo, con ese nombre. Entre nosotros éramos The Family, un término que actualmente puede sonar algo extraño por la asociación del nombre con Charles Manson, con quien no teníamos ninguna conexión ni nada en común. Mientras que yo era la figura principal de Black Mask en The Family era bastante diferente ya que implicaba a un mayor grupo de personas, las cuales eran parecidas en potencial y a la hora determinar la dirección del grupo. En esencia era una holgada confederación de grupos de afinidad que convivían a través de una serie de apartamentos y que compartían un estilo de vida y unos puntos de vista tribales. Diferentes personas que pertenecían al núcleo del grupo gravitarían en torno a un apartamento donde también habría un montón de jóvenes hippies y fugitivos.

El hecho de que rechazáramos el modelo de familia nuclear y viviésemos colectivamente nunca vino como una moda controvertida o algo organizado de antemano. Solamente teníamos la sensación de que había otras maneras de vivir de las que occidente nos ofrecía, ya fuesen estas de los nativos americanos, de los gitanos o de África. Los hippies también tenían bastante de esto, pero nosotros nos inclinábamos realmente hacía este enfoque tribal, étnico. Creíamos que había alguna fuerza que trascendía al mundo occidental. Intentábamos entender e incorporar algunos de estos elementos, tanto en nuestra apariencia como en nuestra forma de vida actual. Nuestras vidas se dirigían al completo hacía el libre flujo, viviendo orgánicamente.

Háblanos acerca de las acciones en las que The Family se ha involucrado.

La primera acción que hizo realmente The Family fue llevar basura al Centro Lincoln en febrero de 1968. Había una huelga de basureros en Nueva York y había toneladas de basura amontonadas en los ghettos. Las áreas comerciales y las zonas adineradas tenían la capacidad de contratar un servicio privado para limpiar sus calles asi que decidimos llevar alguna de la basura del Lower East Side al Lincoln Centre. Uno de nuestros miembros lo propuso como un intercambio cultural – basura por basura (Risas). Aunque ciertas personas intentaron encasillarnos en nuestras acciones agresivas y en nuestra militancia, realmente teníamos a alguna gente maravillosamente ingeniosa.

Sacamos un panfleto explicando por que lo habíamos hecho, pero aquellos que habíamos participado nos dimos cuenta de que realmente ya no éramos Black Mask y que no queríamos firmar con ese nombre. Había un poema de Leroi Jones con la frase “Up against the wall mother fucker” y yo sugerí que la pusiéramos. De algún modo pegaba y a partir de ese momento todo el mundo se refirió a nosotros de esa manera. Por nuestra parte no fue algo deliberado. Hubiese sido bastante pretencioso haber querido llamarnos “The Motherfuckers”. (Risas)
Black Mask continuó como revista por un tiempo y UAW/MF empezó a crear folletos y carteles y a hacer cosas para periódicos como The Rat.

¿Como se fusionaron los comunicados y estos periódicos de gran tirada?

Eran parte de nuestra política artística y disfrutábamos juntando ambos ya fuese individualmente o en grupo. Queríamos hacer algo que fuese creativo y visualmente excitante, pero también hacer un comunicado. Con The Rat entre seis y diez miembros de The Family se acercaban a sus oficinas una vez por semana y hacían nuestra página. La gente que ha reimpreso nuestro trabajo, tanto actualmente como en aquella época, han fracasado al apreciar nuestro sentido del humor. Creíamos en lo que estábamos haciendo, pero no queríamos ser demasiado serios. Podíamos reírnos de nosotros mismos. La mejor influencia que nos daba la sensación que teníamos no era solamente la inyección de militancia, sino también de diversión y humor en las revueltas de la época.

Teníamos nuestro propio mimeógrafo así que la gente podía hacer tiradas constantemente de sus panfletos y carteles. Muchas veces vería alguno por la calle del que no tendría ni idea de donde habría salido. Lo hermoso de nuestra familia es que estaba multi-armada y no tenía ningún cerebro central por lo que habitualmente la gente hacía acciones o producía material del que el resto de personas sabían muy poco.

En los escritos del grupo un grupo de afinidad era definido como “una banda callejera con análisis”. ¿Cuánto de la mentalidad tradicional de las bandas callejeras formaba parte de vuestros puntos de vista?

Algunos miembros estaban más metidos en los asuntos de la calle que otros. Sin embargo no éramos territoriales ni manteníamos una oposición sin salida. Estábamos más “curtidos en la calle” que los tipos duros de la calle. Osha Neumann, que fue quien subscribió esa particular definición (aunque fui yo quien acuño el termino de grupos de afinidad), lo vio como si significase que tuviéramos la inteligencia de la calle y un vinculo intenso, no como si fuéramos unos matones irracionales.

En 1968 los estudiantes atacaron y ocuparon edificios en Columbia protestando contra la reurbanización de la tierra destinada a viviendas sociales y la conexión entre la universidad y la investigación armamentística. ¿Cómo estuvisteis vosotros implicados?

Había cinco edificios ocupados en Columbia y el nuestro era el único que no fue atacado por la policía. No transmitimos ninguna llamada, pero toda la gente luchadora se acercó a nuestro edificio. Éramos agresivos y estábamos fortalecidos por lo que tuvieron que desalojar a los que decidieron negociar antes que resistir. No nos basábamos en ningún plan, solo veíamos la situación y tomábamos nuestras decisiones. Éramos moradores de las arenas. Durante las protestas contra la guerra en el Pentágono miramos que las puertas no estaban lo suficientemente aseguradas por lo que fuimos y las golpeamos hasta que abrieron. Íbamos junto al resto de manifestantes, pero muy pronto atrajimos a un núcleo de unas 100 personas que eran como nosotros. Vimos una oportunidad, hicimos ademán y se unieron.

Durante el año 1968 y 1969 The Family también estuvo involucrada en resistir las hostilidades y la violencia de la policía en el Lower East Side. ¿Cómo os manejasteis frente a estos problemas?

Nuestra respuesta incluiría de todo, desde protestas pacíficas a luchas no pacíficas, dependiendo de la situación. Éramos extremadamente imprevisibles y a menudo dependía de lo duramente que estuviéramos presionados.

Finalmente eran ellos los que decidían si nos teníamos que enfrentar. Una noche hicimos barricadas en las calles para cerrar el paso al tráfico y celebrar una fiesta. La policía vino, pero como vio que éramos mucha gente y muy fuertes decidieron dejarnos en paz. De cualquier manera aquello fue el principio del fin. Nos pusimos muy chulos e incontrolables y comenzaron a detenernos por cualquier cosa.

En octubre de 1968 tu, personalmente, te enfrentaste a un juicio por cargos de intento de homicidio en Boston. ¿Que fue lo que te llevo hasta allí y a tu absolución final?

Mientras estaba en Nueva York habíamos escuchado que jóvenes freaks, nunca nos referíamos a nosotros como hippies, estaban siendo acosados por un grupo de vigilantes de Boston. Era algo bastante feo, unos chavales habían sido hospitalizados, así que sugerí a algunos miembros de Family que debíamos ir hasta allí y echar un vistazo. Nos acercamos y nos quedamos con los chicos de la calle y los freaks, nos aseguramos suficientemente de que estaban siendo atacados mientras estábamos allí. Los atacantes fueron repelidos y yo fui arrestado por la policía.

Estuve en la cárcel durante dos semanas antes de que me soltasen. Después de intentar resistir escuchamos que los vigilantes seguían haciendo daño a la gente y decidimos volver porque nos preocupaba que hubiésemos hecho que las cosas fuesen a peor. Los mismos chavales volvieron otra vez, pero esta vez se echaron atrás y desaparecieron por lo que tuve algo de suerte ya que no habría hecho ningún bien a mi causa.

No tuve muchos apoyos a mi causa ya que la comunidad política no se podía preocupar de los hippies mientras no fuesen en su mayoría no-violentos. A pesar de todo varias personas ayudaron y la historia tuvo cierta cobertura en la prensa underground. Al final fui absuelto, pero el presidente del jurado me dijo que todo fue gracias a una persona del jurado. En la primera votación salió un 11 a 1 a favor de condenarme, pero un tipo intento convencer al resto de que existían las suficientes dudas como para dejarme ir. No se de quien se trataba, pero le debo mi libertad a aquel tipo

Además de apoyar a la gente contra la policía y abrir apartamentos, The Family también abrió una tienda gratuita y estuvo envuelta en varias actividades que se dirigían hacia la supervivencia en las calles. Háblanos acerca de estas actividades.

Nosotros siempre intentábamos conectar a la parte hippie de la comunidad de Lower East Side con la parte de la calle y de los sin techo. Con la llegada de miles de fugitivos a la zona a finales de los sesenta eran algunas veces tal para cual, pero las dos comunidades nunca llegaron a coexistir cómodamente. Abrimos una tienda para dar a la gente sin techo y a nosotros mismos un lugar donde pasar el tiempo. Teníamos ropa gratis, doctores y abogados con contrato, un mimeógrafo, información para la gente que quería evitar ser reclutado y obtener un falso DNI, información sobre los apartamentos, etc. Era un centro de ayuda general. Hacíamos comida gratis dos noches a la semana, pero también celebrábamos eventos de comida gratis en residencias o iglesias donde llegamos a servir a unas 300-400 personas. Poseíamos algunos documentos de una iglesia diciendo que no teníamos ánimo de lucro y eso nos permitió obtener comida del día anterior o productos incorrectamente marcados de los mercados y comida al por menor gratis. Alguna gente trabajaba, otra hacía donaciones y los mismos documentos también nos ayudaron a conseguir rápidamente subvenciones de iglesias liberales para alquilar sitios, etc.

Al mismo tiempo que otros muchos grupos contraculturales The Family también trazo una línea entre las “drogas blandas” y las “drogas duras”. Háblanos sobre esto y del discurso del grupo hacía las drogas ilegales en general.

Nosotros diferenciábamos entre drogas duras como la cocaína y la heroína y otras como la hierba, el hachis o los psicodélicos. Veíamos como el LSD y la hierba estaban ayudando a echar abajo las barreras entre la juventud de los suburbios y ayudándoles a replantearse su lugar en el universo. Algunos de nosotros habíamos tenido problemas con drogas duras y vimos como eran destructivas. A diferencia de Leary y otros, no veíamos los psicodélicos como una cura para todo, pero si que podían, y lo hicieron, contribuir positivamente.

Algunas veces la gente me traía a chavales que habían tenido un mal viaje. Yo tomaba LSD e intentaba ir con ellos al lugar donde tuvieron problemas y los ayudaba a regresar. Si quieres hablar de aventurarse, de eso iba. No veras a muchos maoístas haciendo eso. (Risas)

A finales de 1968 The Family mantuvo un enfrentamiento con hill Graham, el promotor de Rock, sobre la implicación de la comunidad en el Fillmore East Venue. ¿Cuáles fueron los orígenes de la disputa y como terminó siendo un éxito?

En el fondo esto fue un conflicto entre las organizaciones políticas locales y aquellos que se aprovechaban de ellas. Nosotros no pretendíamos controlar el Fillmore East o cualquier cosa por el estilo, pero queríamos tener una noche gratis, no comercial, para la gente de la calle. Con todo el dinero que estaban sacando de la comunidad nos figurábamos que podrían dar algo a cambio.

En un principio Graham se negó y durante una reunión en su oficina extrajo tres balas de plata y las alineo diciendo “Los Ángeles del Infierno me hicieron las mismas exigencias y me enviaron estas tres balas y nunca cedí”. Me levante y dije “Existe una diferencia entre nosotros y los Ángeles, nosotros nunca te vamos a dar nada para guardar en tu escritorio”. Aquello no fue literalmente una amenaza, pero si una declaración de que de una manera u otra íbamos a conseguir lo que demandábamos.

Una noche la gente del Living Theatre estaba actuando en el Fillmore East y acordamos subirnos al escenario después de ellos. Hice una declaración diciendo que ellos ya habían terminado, pero que nosotros íbamos a mantenernos en el escenario tanto tiempo como fuese necesario hasta conseguir lo que queríamos. Podría llevar una noche, dos noches o dos semanas, pero nos íbamos a quedar. Ocupamos el escenario y luchamos durante la noche con Graham y sus matones, pero perdieron y sobre la una o las dos de la madrugada se rindió y conseguimos que la noche del miércoles fuese gratis.

¿Qué clase de eventos se celebraron en los “miércoles gratuitos”?

Numerosas bandas de rock incluidas Canned Heat, MC5 y Country Joe McDonald tocaron gratis y nosotros a cambio les dábamos comida y drogas. Me contaron que MC5 tuvo problemas con alguna sección de la audiencia, pero yo recuerdo estar en Michigan con ellos algún tiempo después, por lo que no estoy seguro de lo que sucedió allí. Después de tres semanas Graham vino con una carta de la policía informándole de que iban a cerrar toda la avenida si esas noches continuaban con su política de drogas gratis. Aceptamos que eso era todo, pero en el fondo no nos importo que solamente hubiese durado tres semanas porque habíamos cuestionado al completo el mundo comercial del rock and roll.

Woodstock nos proporciono otra oportunidad para desafiar a la industria musical. Aquellos jóvenes dijeron “Siempre decís que la música es libre, bien pues vamos a hacerla libre”. Como muchas de las cosas que hicimos nada estaba planeado. Nosotros simplemente íbamos hacía allí cuando algunos de nosotros pensamos que sería una buena idea cortar las vallas y dejar que todo el mundo pasase. Cuando empezó a llover encontramos el lugar donde los organizadores acumulaban el material de camping para poner a la venta y liberamos todas las tiendas y sacos de dormir. Hicimos un agujero en la tienda que servía de almacén y las sacamos fuera.

¿Se relaciono mucho The Family con grupos de otras partes del país o del mundo?

Un alto número de gente vino por Nueva York y paso tiempo con nosotros alrededor del momento en que The Family daba comienzo. Entre ellos se incluían varios situacionistas del Reino Unido, los cuales se acabaron convirtiendo en el grupo King Mob, miembros de Zenga-Kuren de Japón, Jean Jaques Leibel, que fue uno de los líderes de la revuelta del ’68 en Paris y también algunos Provos de Holanda. Todos estés grupos coincidían de una forma o otra con nuestro discurso.

Nosotros también hicimos algunos viajes. Yo pase algún tiempo con los Diggers en San Francisco. Ellos provenían de un lugar muy similar en términos de radicalismo y también compartíamos el rechazo a los empresarios que estaban lucrándose gracias a la contracultura, pero nuestros discursos eran bastante diferentes. También había mucho apoyo de los grupos de la West Coast, incluso Owsley (fabricante de LSD) nos dio algún dinero. También había pequeños grupos de gente por todo el país que se identificaron y estuvieron con nosotros.

¿Qué fue lo que provoco que tomarais la decisión de abandonar Lower East Side?

La policía se sintió amenazada por nosotros. Nos empezaron a seguir a fondo y se dedicaban a acosarnos constantemente. Alguna de nuestra gente estuvo implicada en la segunda ola de acusaciones que vinieron por las protestas de Chicago.

Estas cosas por si solas no fueron las que nos hicieron salir, pero estábamos involucrándonos y explorando nuevas direcciones. El elemento tribal comenzó a ser más estridente y muchos de nosotros nos empezamos a preguntar por que aguantábamos en el ghetto de todos modos. Muchos de los jóvenes fugitivos estaban siendo arrestados y creíamos que sería mas seguro sacarlos de allí. Llevamos a cerca de veinte de ellos a un punto de California y ayudamos a otros a encontrar casas en diferentes lugares.

El grupo no terminó con todo de repente, pero se dispersó con muchos de nosotros involucrándonos en varios terrenos, orientando proyectos y comunidades. Yo personalmente deje de escribir, me fui a la montaña y no volví hasta cinco años después. Estuve influenciado por “El asesinato de cristo” de Wilhelm Reich y su idea de que tu no ignoras el grueso de las cuestiones, pero sigues adelante enfrentándote a ellas una a una.

Con el gobierno de los Estados Unidos en pie de guerra permanente en el extranjero mientras de forma simultanea toma fuertes medidas contra las libertades civiles y la disidencia en casa, algunas veces parece como si los movimientos de izquierda de los años sesenta nunca hubiesen existido. ¿Qué es lo que ves como el legado de grupos como Black Mask y la nueva izquierda en general?

Parte de la razón de que haya resurgido (después de treinta años en el anonimato) para hablar de lo que hicimos en los sesenta es el hecho de que las cosas han ido muy mal en los Estados Unidos. Ha llegado a un punto donde no puedes ignorarlo, es peor que nunca.

Me figuraba que empezaría por dar a conocer a la gente nuestra historia y entonces ir a partir de hay. Todo lo que puedo contar a la gente es que cuando, en el pasado, parecía todo bastante sombrío pasamos a la acción y tuvo un efecto. Se consiguió mucho y sin embargo cinco años antes nadie habría esperado que pudiésemos enfrentarnos al Behemoth del capitalismo americano. Es contraproducente sentarse y decir “no podéis hacer nada”. No es mi papel decir a la gente lo que deberían hacer exactamente, pero siempre hay alguna manera de responder y pasar a la acción, tan solo mira a tu alrededor.


Notas:


[1] En la versión en lengua inglesa de la entrevista Ben Morea hace referencia al término “aficionado de vairos” al referirse al nombre que se le da a “grupos de afinidad” en la lengua castellana. Al creer que es una errata, ya sea del propio Morea o de los entrevistadores, preferimos traducir el término real. (n.d.t.)


Artículo en Pdf:
http://www.box.net/shared/c6qqfkmrxo

Fuente original:
http://libcom.org/history/against-wall-motherfucker-interview-ben-morea

miércoles 7 de enero de 2009

Presentación

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Translate the revolt nace con la idea de almacenar en un espacio virtual común algunas de las traducciones de su creador. Por lo tanto, tiene como objetivo hacer llegar a más gente unos documentos que pueden traspasar la frontera del interés individual al colectivo. La decisión, errónea o acertada, de que textos poseerán estas características correrá a cargo del que escribe, sin ninguna otra intromisión externa, en un principio.

Los textos que se traducirán tendrán varios nexos comunes. Una temática político social y un idioma raíz que será, básicamente, el ingles. Estos nexos también actuaran como únicos límites ya que en lo que se refiere al proceso de elección de los mismos no se esconderán inclinaciones ideológicas concretas ni ortodoxias de ningún tipo.

El interés de los escritos recala en lo que podamos aprender de otros procesos para nuestra propia teoría y práctica contestataria y en otros casos para simplemente ampliar nuestros conocimientos sobre colectivos, acontecimientos o procesos transformadores de fuera de nuestras fronteras.

No habrá ningún problema en que se quiera difundir alguna de estas traducciones por otros espacios o medios.

Para cualquier corrección o visión distinta sobre algún punto de las traducciones se ha abierto un correo - translatetherevolt@gmail.com - así como para cualquier reflexión, cuestión o duda que queráis plantear.

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